Vista del interior de la comisaría de la Policía Nacional en Mallorca.
A principios de octubre comenzaron las denuncias en la Comisaría Oeste de la Policía Nacional. Las víctimas coincidieron en un patrón: agresiones extremadamente violentas durante los robos.
Los investigadores comprobaron que los agresores actuaban siempre de tarde y cerca de zonas frecuentadas por jóvenes. Las tres víctimas eran menores. El ambiente de inseguridad creció en el barrio.
El grupo atacaba coordinado. Cada miembro cumplía un papel definido, lo que mostraba una organización clara. Eligieron a sus víctimas por sorpresa y usando superioridad física y numérica.
El primer robo ocurrió junto a un parque. Los tres jóvenes amenazaron a un menor y le exigieron su reloj y dinero. Uno lo insultó y le intimidó mientras los otros le sujetaban los brazos. Le quitaron un reloj valorado en 300 euros y 10 euros en monedas. Después, le advirtieron que no denunciara.
El segundo caso fue más violento. Los agresores abordaron a otro menor en una plaza e intentaron obligarle a pelear.
Ante su negativa, le golpearon con puñetazos y patadas en la cabeza y el cuerpo e incluso incluso usaron mecheros en los puños para aumentar el daño. La víctima quedó en el suelo, herida y sin poder defenderse.
Le robaron un reproductor de música y luego su móvil. Como portaba una tarjeta bancaria, lo obligaron a ir a un cajero. El cajero falló, y entonces le obligaron a hacer una transferencia de 243 euros. Después, rompieron su tarjeta SIM. Antes de irse, volvieron a amenazarlo.
El tercer robo también tuvo como víctima un menor al que los agresores interceptaron en la puerta de su casa.
Le exigieron dinero y, como no llevaba, lo obligaron a ir a un comercio y comprar comida, bebidas y tabaco. Durante todo el trayecto lo golpearon y lo amenazaron. Por último, le robaron su teléfono móvil valorado en 700 euros. La víctima llegó a comisaría muy alterada y aterrorizada ante posibles represalias, ya que los agresores conocían su domicilio.
Con las declaraciones de las víctimas, la Policía identificó plenamente a los autores. Para evitar nuevos ataques, los agentes organizaron un dispositivo de detención.
Localizaron a los tres en el domicilio de uno de ellos. Tras autorización judicial, los agentes entraron en la vivienda, detuvieron al grupo y recuperaron uno de los dispositivos robados.
Dos de los detenidos (de origen español) ingresaron en prisión provisional. Las autoridades pusieron al menor a disposición de la Fiscalía de Menores.
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