SOCIEDAD

Christine Lebriez: "El amor no envejece; evoluciona, se vuelve más tierno, más mental, más grande"

¿Qué consejo daría a alguien que ha roto hace poco para que sobrelleve lo mejor posible este Día de San Valentín?

Romper no es el fin, es un renacer emocional. Que no lo viva como un final, sino como un renacer. Este 14 de febrero puede ser el Día del Amor Propio. Regálate tiempo, escucha tu cuerpo, honra tu historia. El cerebro sana cuando encuentra sentido, y el sentido más bello es volver a amarse.

Precisamente, hoy es 14 de febrero...

Cuando llega un San Valentín difícil, tras una pérdida o una decepción, la propuesta es clara, celebra el amor por ti, porque sólo desde ahí podrás volver a amar sin miedo. La ruptura sentimental no destruye el cerebro, lo reorganiza.

¿En qué sentido?

Dormir bien, moverse, vincularse, llorar y perdonar activan procesos neurobiológicos de reparación. La oxitocina y la serotonina se regeneran cuando empiezas a cuidarte y reconectas con tu propósito vital. Como comparto y explico en mi libro Salvar el Amor y asimismo también en Instagram (@christinelebriezpsicologa), sólo cuando te eliges, el amor deja de dolerte y empieza a elevarte.

¿Podemos sanar desde el amor propio?

El amor propio es el mejor neurotransmisor de la resiliencia emocional. La ciencia lo confirma: el amor propio repara el cerebro herido. En mis programas de acompañamiento 'Renace' enseñamos justamente a transformar el dolor en energía de crecimiento.

¿Hay personas adictas al amor, como las hay también a las drogas o al alcohol?

Sí, existen personas adictas al amor. El término es "limerencia" o “dependencia afectiva” —Lebriez tiene un vídeo sobre este tema en su canal de Youtube— y su química es real.

"Cuando llega un San Valentín difícil, tras una pérdida o una decepción, la propuesta es clara, celebra el amor por ti"

¿Por qué se da esa adicción?

El cerebro, ante ciertas relaciones, libera dopamina y oxitocina del mismo modo que lo haría ante una droga. Eso explica por qué muchas personas se enganchan a vínculos que duelen.

Christine Lebriez comparte su visión sobre el amor y el crecimiento personal.

¿Qué se puede hacer cuando eso ocurre?

La buena noticia es que podemos reprogramar esas rutas neurológicas con acompañamiento consciente, terapia y entrenamiento emocional. En consulta he acompañado a muchas personas a "desintoxicarse emocionalmente" y reconectar con un amor más sereno, consciente y sostenible.

¿Pueden sentir el amor de la misma forma una pareja veinteañera, una de adultos y una de personas mayores?

Si me está preguntando si el amor cambia con la edad, he de contestarle que totalmente. El amor cambia con el tiempo, y eso es hermoso. La neurociencia afectiva demuestra que cada etapa de la vida vive el amor de forma distinta. La juventud se alimenta de la dopamina del deseo; la adultez, de la seguridad oxitócica; y la madurez, de la serotonina de la calma.

¿El amor envejece?

El amor no envejece; evoluciona, se vuelve más tierno, más mental, más grande. No se trata de perder la pasión, sino de transformarla.

"El cerebro, ante ciertas relaciones, libera dopamina y oxitocina del mismo modo que lo haría ante una droga"

¿El amor verdadero requiere esfuerzo o en cierta forma funciona casi solo?

El amor verdadero no se deja al azar, no existe el amor "sin esfuerzo", requiere atención plena y gratitud cotidiana. Requiere atención diaria, pero no lucha. El cerebro ama cuando se siente visto, seguro y validado. Cultivar el amor es como fortalecer una red neuronal, requiere práctica, intención y gratitud diaria. La rutina sin conexión apaga la pasión neuroemocional. Amar bien es un acto de neuroentrenamiento constante: cuidar la comunicación, validar al otro y no dar nada por sentado.

¿El amor perfecto sólo se da en los cuentos de hadas y en películas como 'Titanic'?

Yo lo llamo “el mito del amor perfecto”. El amor perfecto de las películas no existe, pero el amor consciente sí, ese que elige cada día, aunque no sea perfecto, pero sí verdadero.

Una pareja contemplando el mar en una playa de Mallorca. Foto: J. Fernández Ortega

Ah, de acuerdo...

Como indicaba antes, el amor perfecto no es real, pero el amor consciente sí lo es. No se trata de que todo sea fácil, sino de que todo sea elegido. Amar bien es neurociencia aplicada, aceptar la imperfección y seguir eligiendo, desde la ternura y no desde el miedo.

¿Es posible cambiar la manera de ser, de pensar o de actuar de nuestra pareja?

No podemos cambiar a nadie, pero sí inspirar su transformación y cambio. La neurociencia demuestra que el cerebro es plástico, pues cambia por repetición, emoción y experiencia. Si en nuestra relación de pareja activamos la empatía, el respeto y el lenguaje emocional, la otra parte comienza a reconfigurar sus propios circuitos. El cerebro aprende por contagio, las neuronas espejo responden a lo que sentimos y proyectamos. Cuando actuamos con empatía y vulnerabilidad, el otro percibe esa coherencia y responde de manera similar.

Entiendo, sí...

El verdadero cambio nace de la conexión, no del control. El amor maduro no impone, inspira evolución.

"Amar bien es neurociencia aplicada, aceptar la imperfección y seguir eligiendo, desde la ternura y no desde el miedo"

¿Debemos intentar amoldarnos a nuestra pareja para no perder quizás su amor?

Le diría que el amor no se conserva sacrificándose, sino siendo auténtico. Amoldarse hasta anularse uno mismo, genera disonancia emocional y daña la autoestima. Las relaciones más sólidas son las que mantienen la diferencia sana, dos cerebros que se sincronizan sin perder su identidad. Amoldarse al otro para conservar el amor sólo genera desconexión interna.

La reconocida psicóloga y coach Christine Lebriez es autora de varios libros.

¿Lo mejor es entonces ser auténtico?

Desde la perspectiva neurocientífica, la autenticidad mantiene la coherencia entre pensamiento, emoción y acción, alineando las redes neuronales de bienestar. Amar no significa perderse, sino encontrarse dentro de la relación. Dos identidades plenas crean vínculos más fuertes que cualquier dependencia. La autenticidad es la base del amor consciente.

¿Se puede encontrar el amor en las aplicaciones de citas?

Claro que sí. Las apps son sólo herramientas, un medio más y en este caso acorde a los tiempos digitales que vivimos. Dicho esto, el amor no está en el algoritmo, está en la autenticidad emocional. Si usas esas plataformas desde la vulnerabilidad y no desde la prisa, puedes hallar conexiones muy profundas. La clave no es el match, sino el mindset.

¿Coquetear en ocasiones fuera de la pareja es sólo un juego inofensivo?

Depende de la intención. El coqueteo puede ser una forma de conectar con la autoestima, pero también una fuga emocional. Toda interacción estimula el sistema dopaminérgico del cerebro, así que creo que conviene preguntarse: "¿Busco reconocimiento o nutrición emocional?". La honestidad es la brújula del amor sano.

"Las apps son sólo herramientas, un medio más y en este caso acorde a los tiempos digitales que vivimos"

¿Por qué seguimos a veces enganchados a personas que nos han hecho daño o a relaciones que son como una montaña rusa?

Porque el cerebro confunde intensidad con amor, y armonía con aburrimiento. La montaña rusa emocional libera dopamina intermitente, la misma que alimenta la adicción. Para liberarse hay que romper la química del miedo y reeducar el deseo desde la calma. El amor sano no duele, sino que nutre, sostiene y expande.

¿El amor, la pasión y el sexo son tres cosas diferentes o están siempre interconectadas?

Son tres "danzas cerebrales" distintas, pero conectadas. En el cerebro del amor hay tres sistemas que se entrelazan: el amor activa la oxitocina —vínculo y ternura—, la pasión estimula la dopamina —deseo y motivación—, y el sexo involucra la testosterona —energía y atracción—.

¿Y a partir de ahí?

Cuando se alinean, surge el vínculo completo. Pero cuando falta una de ellas, lo notamos. Puede haber sexo sin amor o amor sin deseo. La plenitud está en equilibrarlas.

¿Cuál sería su recomendación final?

Amar desde la conciencia emocional. El amor no es azar ni destino; es decisión y biología consciente. Entender cómo funciona nuestro cerebro nos permite crear relaciones más saludables, libres y sostenibles. El amor no se busca, se cultiva desde dentro. Cuando te eliges, tu energía cambia, y entonces el amor verdadero sabe encontrarte.

Josep Maria Aguiló

Nacido en Palma en 1963. Licenciado en Filosofía por la UIB. Periodista y escritor. Mi último libro publicado es 'El retorno de los duendes'. Además de redactor en mallorca diario.com, colaboro también en Última Hora y El Debate.

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