El servicio de Rodalies en Catalunya sigue paralizado.
Por segundo día consecutivo, el servicio de Rodalies de Catalunya sigue paralizado. Cientos de miles de viajeros se quedan sin opciones de transporte en el área metropolitana de Barcelona, segunda ciudad del país, donde no funcionan los trenes de cercanías mientras la red ferroviaria padece un conflicto laboral y una crisis de confianza que agrava el colapso de la movilidad regional tras el accidente mortal en Gelida (Barcelona).
El anuncio oficial de restablecer el servicio a las 06:00 h se ha diluido entre causas operativas y el rechazo de los propios maquinistas a operar trenes sin las condiciones de seguridad requeridas. Aunque Renfe no ha confirmado una huelga formal, el plante de trabajadores y su negativa efectiva a operar los trenes ha dejado la red inoperativa sin que un solo convoy haya circulado. Sin embargo, otras fuentes niegan que haya una negativa a trabajar, sino que "no hay trenes".
La tensión fue manifiesta en la reunión celebrada este miércoles entre maquinistas de Rodalies y el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, junto al director operativo de Rodalies, Josep Enric García Alemany.
El objetivo era iniciar un diálogo tras el siniestro de Gelida, pero se convirtió en un choque frontal: un centenar de maquinistas, muchos con chalecos amarillos, criticaron duramente que no se suspendieran todos los servicios horas antes del accidente y manifestaron que no subirían a trabajar en las actuales condiciones. La escena registrada por las cámaras, con más de un centenar de trabajadores tirando sus chalecos amarillos a los pies del máximo responsable de Renfe, fue muy expresiva.
La respuesta de la dirección de Renfe encendió aún más los ánimos: “Les recuerdo que negarse a trabajar es motivo de despido”, trasladaron los directivos a los trabajadores, según varios maquinistas presentes. Sin embargo, otros trabajadores presentes y el propio presidente de Renfe han desmentido este extremo y niegan las amenazas.
La paralización afecta a unos 400.000 usuarios diarios y ha convertido las estaciones en espacios vacíos y confusos, con paneles que siguen sin anunciar salidas y aplicaciones que ofrecían horarios de tren sin servicio real.
La Generalitat ha recomendado el teletrabajo y ha reforzado alternativas: más autobuses interurbanos y frecuencias adicionales en los Ferrocarrils de la Generalitat (FGC). Además, se han tomado medidas paliativas en carretera como la suspensión temporal de peajes en la C-32 (Garraf), ante las fuertes retenciones por la caída del servicio ferroviario.
El Govern de la Generalitat de Cataluña ha abierto un expediente sancionador a Renfe por la falta de prestación del servicio pese a las garantías ofrecidas de reapertura, calificando la situación de “intolerable”. Pere Macias, comisionado para el Traspaso Integral de Rodalies, atribuyó la paralización a la ausencia de una “parte importante de los maquinistas” en sus puestos.
El conflicto se da en un contexto que ya ha visto múltiples incidentes en la red ferroviaria catalana en los últimos días, y el malestar sindical apunta a una crisis estructural de seguridad y mantenimiento que va más allá del último accidente.
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