Cerca de cumplirse el segundo aniversario del inicio de las obras, la realidad es tozuda: ni Acciona ni la Conselleria de Salud tienen una fecha clara de finalización. El recinto continúa cerrado, con cada vez menos trabajadores en su interior y sin señales de un desenlace inminente.
A simple vista, el edificio parece finalizado, pero basta acercarse para detectar el parón. Las ventanas acumulan polvo, la fachada no refleja actividad reciente y, lo más significativo, no hay rastro de instalación de equipamiento sanitario. Un centro de salud que, por ahora, se queda en estructura.
La licitación, lanzada entre finales de 2023 e inicios de 2024, contemplaba una inversión de cerca de 6,8 millones de euros para demoler el antiguo centro de salud y construir un nuevo complejo de cerca de 2.300 metros cuadrados, con 30 consultas y capacidad para atender a unos 16.000 usuarios. Un proyecto integrado dentro del paquete autonómico de infraestructuras sanitarias con el que el Govern pretendía modernizar la Atención Primaria.
El calendario también estaba definido: la obra debía estar lista a finales de 2025. Sin embargo, en diciembre se concedió una prórroga a la empresa adjudicataria, Acciona, que desplazaba el horizonte a principios de 2026. Un plazo que, a día de hoy, tampoco se cumple.
Según ha podido comprobar mallorcadiario.com, el proyecto atraviesa una especie de letargo. Desde la Conselleria no admiten el retraso pero asumen que aún no pueden abrir sus puertas. Una responsabilidad que trasladan al Ayuntamiento. "El edificio está terminado pero la parcela exterior no. Estamos pendientes de ejecutar las aceras y la iluminación. Esto depende de un permiso del consistorio municipal".
Una evasiva con la que Salud no ofrece una fecha clara para la apertura del centro, aunque confían que sea "en breve". Desde Acciona, en cambio, silencio. La empresa no ha respondido a las preguntas de este medio sobre las causas de la demora.
“Van a pasar dos años desde que empezaron las obras y, a mi edad, es muy complicado tener que ir al PAC temporal de Son Llàtzer”, lamenta Marga Mulet, vecina que observa el edificio con gesto resignado.
Las opiniones se mezclan entre la necesidad y el desencanto. “Estéticamente no me gusta, pero hacía falta un cambio porque lo anterior estaba muy viejo”, comenta una vecina de la calle Batre, de camino al bar Granaino.
La escena se repite. Curiosidad, frustración y preguntas sin respuesta. “¿Cuándo estará esto acabado? Dijeron que a principios de año ya estaría”, interpela otro vecino, confundiendo al equipo del diario con personal de alguna administración.
El malestar, sin embargo, va más allá del centro de salud. “Esto es una cosa más. No nos hacen caso. Han aumentado los robos, pedimos más policía y nada. Hay aceras que dan pena, las calles están fatal… y el paseo del vial ciclista junto a la autopista está lleno de baches”, denuncia Laura Pou, vecina del barrio de toda la vida.
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