Jaume Bauza, conseller de Turismo, Cultura y Deportes del Govern. FOTO: J. Fernández Ortega.
El Pacto por la Sostenibilidad se constituyó en mayo de 2024. Ha transcurrido ya más de un año. ¿Está dando resultados o, como sostiene la oposición, se ha convertido en un gran foro de debate sin medidas concretas?
— Claro que servirá. Hay que entender que hablamos de medidas a medio y largo plazo. Las actuaciones inmediatas ya las adoptamos mediante el decreto de contención turística, la modificación del decreto de turismo responsable y el acuerdo para limitar la llegada de cruceros entre 2027 y 2031. En paralelo, la Mesa del Pacto por la Sostenibilidad continúa trabajando de forma muy productiva con patronales, sindicatos, distintas consellerias y bajo el liderazgo de la presidenta Marga Prohens.
Recientemente hemos mantenido una reunión en el Consolat de Mar y ya hay propuestas muy concretas. Una de ellas es volver a destinar recursos del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS) a proyectos de vivienda. También se plantea una prueba piloto en la Serra de Tramuntana para que los residentes puedan reservar plaza en el transporte público durante los periodos de mayor afluencia. Son iniciativas que cuentan con un amplio consenso entre sindicatos y la mayoría de agentes participantes.
Una parte importante de la sociedad balear considera que las islas han alcanzado un límite en determinados momentos del año. ¿Comparte ese diagnóstico?
— Sí. Desde que llegamos al Govern hemos dicho claramente que Baleares ha llegado a un límite. Es un diagnóstico compartido por el sector hotelero, las viviendas turísticas regladas, los sindicatos y buena parte de la sociedad. Lo que realmente ha desbordado ese límite no es la oferta reglada, sino la oferta turística ilegal. Es la que provoca una mayor presión sobre el territorio y sobre los servicios públicos durante los meses de verano.
"Desde que llegamos al Govern siempre hemos dicho que Baleares ha llegado a un límite"
Tenemos datos que demuestran que allí donde se combate con mayor intensidad la oferta ilegal disminuye la presión turística. Ibiza es un buen ejemplo porque lleva más años trabajando en esa dirección. Mallorca, Menorca y Formentera también están avanzando en esa línea y creemos que ése es el camino.
El Govern insiste en transformar el modelo turístico más que en reducir el número de visitantes. ¿Es compatible aumentar la rentabilidad sin seguir creciendo en turistas?
— Creo que durante demasiado tiempo nos hemos obsesionado con la cifra de los 20 millones de turistas. Sin embargo, existen otros indicadores mucho más relevantes para evaluar el modelo turístico. Por ejemplo, la estancia media se está reduciendo. Los visitantes vienen más veces, pero permanecen menos días, y eso incrementa el número de llegadas sin que necesariamente aumente la ocupación simultánea.
"Lo que ha desbordado ese límite es la oferta turística ilegal"
Nuestra apuesta consiste en crecer en valor, no en cantidad. Lo importante no es únicamente cuántos turistas llegan, sino qué aportación realizan a nuestra economía y a nuestra sociedad. Además, seguimos trabajando en la desestacionalización. Mallorca ha avanzado mucho en este aspecto, aunque todavía queda recorrido en el resto de islas. El objetivo es repartir mejor la actividad durante todo el año y seguir combatiendo con firmeza la oferta turística ilegal.
¿Considera que el alquiler vacacional es uno de los principales responsables de la crisis de acceso a la vivienda?
— Creo que su impacto se ha sobredimensionado. Si hablamos del alquiler vacacional legal, representa aproximadamente entre un 3 y un 3,5 % del parque de viviendas, mientras que el porcentaje de vivienda vacía ronda el 17 o el 18 %. Otra cuestión muy distinta es el alquiler turístico ilegal. Ese sí provoca un daño importante y debemos combatirlo con todos los instrumentos disponibles.
"El impacto del alquiler vacacional legal sobre el problema de la vivienda está sobredimensionado"
En cualquier caso, considero que el peso del alquiler vacacional reglado dentro del problema de la vivienda es relativo. Precisamente por eso, el decreto de contención turística permite reducir determinadas sanciones a aquellos propietarios de inmuebles turísticos ilegales que destinen posteriormente esas viviendas al alquiler residencial. Durante muchos años incumplir salía demasiado barato. Ahora estamos empezando a corregir esa situación.
También han modificado la gestión del Impuesto de Turismo Sostenible. ¿Qué diferencias existen respecto a legislaturas anteriores?
— La diferencia principal es que ahora el dinero se destina a proyectos reales y ejecutables. Antes se financiaban ideas, memorias o simples estudios que muchas veces nunca llegaban a materializarse. Cuando llegamos, encontramos proyectos aprobados desde 2016, 2017 y 2018 que ni siquiera habían salido a licitación.
"El impacto del alquiler vacacional legal sobre el problema de la vivienda está sobredimensionado"
Hemos recuperado alrededor de 40 millones de euros correspondientes a actuaciones paralizadas y hemos establecido penalizaciones para aquellas administraciones que no liciten los proyectos en el plazo previsto. Actualmente, más del 90 % de los proyectos financiados por el Impuesto de Turismo Sostenible de esta legislatura ya se encuentran licitados, una situación muy distinta a la que encontramos al llegar al Govern.
¿Percibe que los ciudadanos identifican realmente en qué se invierte el dinero de la ecotasa?
— Creo que sí. Cada día los ciudadanos utilizan infraestructuras financiadas con esos recursos. Podemos hablar de la remodelación del paseo marítimo de Magaluf, de la recuperación del Camí de l'Escalera en Ibiza o de numerosos proyectos relacionados con el ciclo del agua, que durante años apenas recibieron inversiones.
También hemos impulsado convocatorias para adquirir y demoler establecimientos obsoletos con el objetivo de crear nuevos espacios públicos, zonas verdes o aparcamientos. Además, hemos mejorado la transparencia mediante una nueva plataforma que permite consultar prácticamente en tiempo real el estado de ejecución de todos los proyectos financiados con el Impuesto de Turismo Sostenible.
Alemania y el Reino Unido siguen siendo los principales mercados emisores para Baleares, aunque ambos atraviesan momentos de incertidumbre económica. ¿Le preocupa esa situación? ¿Está trabajando el Govern para diversificar mercados?
— Seguimos con atención la evolución económica de Alemania y del Reino Unido, porque son dos mercados fundamentales para nosotros. Más que preocupación, diría que estamos atentos a cómo evolucionan. En cualquier caso, Baleares ya está avanzando en la diversificación. Estamos creciendo en mercados nórdicos, Francia y otros países que compensan parcialmente cualquier descenso que pueda producirse en los tradicionales. La temporada pasada ya vimos cómo esa estrategia funcionaba y permitió mantener unos buenos resultados. También estamos abriendo nuevas conexiones, como el vuelo con Canadá o las rutas con Abu Dabi. El objetivo es no depender exclusivamente del mercado alemán y británico.
Las distintas administraciones llevan años anunciando una ofensiva contra la oferta turística ilegal. ¿Qué balance hace de la actuación del Govern?
— Se han destinado muchos más recursos que nunca, aunque seguramente todavía no son suficientes. Si hoy invertimos veinte millones de euros, probablemente harían falta cincuenta para llegar a todo. Lo importante es que ahora existe una voluntad política inequívoca.
Hemos destinado fondos del Impuesto de Turismo Sostenible para que los consells puedan reforzar las inspecciones y, además, hemos incorporado nuevas herramientas legales. Por ejemplo, hemos aprobado multas coercitivas para quienes reincidan y, en determinados casos, los expedientes podrán remitirse directamente a la Fiscalía. Es un paso importante en la lucha contra la oferta ilegal.
Hace unos días una macrofiesta ilegal reunió a más de un millar de personas en una vivienda de Buscastell, en Ibiza. ¿Qué sintió cuando conoció esa noticia?
— Me entristeció profundamente. Las administraciones estamos destinando muchos recursos para combatir precisamente este tipo de conductas. Ayuntamientos como Sant Antoni, Calvià, Palma o Llucmajor han intensificado su actuación y los resultados empiezan a apreciarse, pero siempre hay quien intenta eludir los controles y organizar este tipo de fiestas. Solo puedo condenarlas rotundamente y trasladar todo mi apoyo al Ayuntamiento de Sant Antoni, al de Sant Josep y al Consell de Ibiza para que continúen persiguiendo estas actividades. Ese modelo de ocio basado en el alcohol, el descontrol y la ilegalidad no aporta absolutamente nada al destino turístico que queremos construir.
¿Entiende la indignación del sector empresarial, que denuncia una competencia desleal por parte de quienes organizan este tipo de eventos clandestinos?
— La comparto plenamente. Es lógico que quienes cumplen la normativa, pagan impuestos y generan empleo se sientan perjudicados cuando estas fiestas ilegales llegan incluso a tener más repercusión mediática que la oferta reglada. Desde el Govern seguiremos destinando recursos para que los ayuntamientos dispongan de medios suficientes para perseguir estas conductas.
"No es admisible que Aena vaya por un lado y Baleares por otro"
Quisiera preguntarle por el proyecto de ampliación del aeropuerto de Ibiza impulsado por Aena. ¿Considera necesaria esa actuación?
— No. Y, sobre todo, considero que hoy ya no es admisible que Aena actúe de espaldas al territorio. Las instituciones de Baleares deben tener voz en cualquier decisión que afecte a unas infraestructuras tan importantes. No puede plantearse una ampliación únicamente desde criterios técnicos o de capacidad sin escuchar al territorio. También creo que Aena debería haber actuado con mucha mayor diligencia frente a determinadas campañas publicitarias que proyectaban una imagen de turismo incívico que perjudica gravemente a Ibiza.
Muchos residentes consideran que la presión turística está deteriorando su calidad de vida. ¿Qué mensaje les trasladaría?
— Lo primero es expresar el máximo respeto hacia todas las manifestaciones ciudadanas, siempre que se desarrollen de forma cívica y respetando a quienes no quieran participar. Es evidente que el turismo genera externalidades negativas y que debemos seguir trabajando para reducirlas. Lo estamos haciendo mediante inversiones en agua, sostenibilidad y otras infraestructuras.
"El turismo siempre formará parte de la solución; no es el problema"
Ahora bien, no comparto que el turismo sea el principal responsable del problema de la vivienda. Desde nuestro punto de vista tiene una incidencia limitada y, en cualquier caso, siempre formará parte de la solución y no del problema. El verdadero déficit de vivienda responde a una falta de oferta residencial y a la inseguridad jurídica que perciben muchos propietarios a la hora de alquilar sus viviendas.
¿Qué previsiones maneja el Govern para esta temporada turística?
— En principio esperamos una temporada muy similar a la del año pasado. La situación internacional, especialmente el conflicto en Oriente Medio, puede hacer que algunos turistas que tenían previsto viajar a otros destinos opten finalmente por Baleares. Eso podría influir en los precios, pero no en la capacidad de alojamiento. Las plazas turísticas están limitadas.
"Las plazas turísticas están limitadas: no se autoriza una plaza nueva si antes no se da de baja otra"
Desde que llegamos al Govern no se autoriza ninguna plaza nueva si previamente no se da de baja otra. Por tanto, el crecimiento no puede producirse por un aumento de la oferta reglada. Nuestro objetivo vuelve a ser el mismo: mantener una buena temporada y, al mismo tiempo, reducir la presión turística durante los meses centrales del verano.
Este verano también estará marcado por el eclipse solar del mes de agosto, que atraerá a miles de personas. ¿Le preocupa la gestión de ese evento?
— Sí. Es un asunto que nos preocupa y por eso el Govern lleva meses trabajando mediante una comisión específica coordinada por la Conselleria de Presidencia. Se adoptarán todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad y evitar cualquier incidente derivado de una concentración masiva de personas. Pero también hago un llamamiento al sentido común y a la responsabilidad individual. Es importante disfrutar de un acontecimiento extraordinario como éste, pero hacerlo siempre con prudencia y respetando las indicaciones de los servicios públicos.
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