Miguel Pérez Marsal, presidente de ABONE. Foto: J. Fernández Ortega.
Usted ha dicho que el Paseo Marítimo se va muriendo poco a poco. ¿Qué lo está matando?
— El Paseo Marítimo, durante toda la vida de Palma, siempre ha tenido una vida espectacular en ocio, restauración y vida urbana. Vivir en una ciudad mediterránea hace que la gente salga a la calle, quiera pasear, hacer vida en las terrazas. Pero se planteó una reforma totalmente desconectada del sector empresarial.
¿Se hizo una reforma pensando más en la estética que en la actividad económica?
— Sí. La lectura fue “abrir el Paseo Marítimo a la ciudadanía”, pero no se pensó que la ciudadanía está ligada al comercio, a la restauración y al ocio. No es que esté muerto, pero pasa un momento de dificultad, y el principal escollo ha sido eliminar aparcamientos.
"La reforma del Paseo Marítimo se hizo totalmente desconectada del sector empresarial"
¿El problema principal es el aparcamiento?
— Sin duda. La gente que no vive cerca ya no se desplaza allí porque no puede aparcar. Antes era una vía de conexión entre el oeste y el este de Palma, daba vida. La gente pasaba, veía nuevos locales, se paraba. Sin afluencia aparecen otros problemas: seguridad, conflictos vecinales, más decadencia.
La Autoridad Portuaria descarta un aparcamiento subterráneo. ¿Qué les parece?
— Sorpresa. Según nos consta, al principio sí había esa petición y cierto compromiso. Pero ahora la Autoridad Portuaria le pasa la pelota al Ayuntamiento, el Ayuntamiento dice que heredó el proyecto… y al final los empresarios somos los que sufrimos las consecuencias. Exigimos aparcamientos porque son necesarios.
Las obras fueron largas y dañinas. ¿Ha habido un perjuicio irreparable?
— Sí. Veníamos de una pandemia, sin ahorros, con promesas de compensación que no se cumplieron. Tres años de obras para quitar árboles y plantar otros… y el resultado deja muchas dudas. Hay negocios que lo están pasando realmente mal.
El caso de Lío, con un ERE, ¿es paradigmático?
— Es un ejemplo de cómo ha evolucionado el Paseo Marítimo. Todos recordamos épocas de gran vida, con Titos, con varias discotecas. Ahora está falto de vida. Antes había cinco o seis discotecas, ahora el paseo está desangrado.
"El Paseo Marítimo está falto de vida. Antes había cinco o seis discotecas, ahora está desangrado"
¿El ocio nocturno vive una crisis estructural?
— Más que crisis estructural, vive un cambio de modelo. La gente joven consume menos alcohol, las redes sociales han cambiado la forma de socializar. Antes ibas a buscar a tus amigos a un bar o discoteca. Hoy ya no es tan necesario.
¿El ocio debe adaptarse?
— Sí. Hay locales que funcionan porque ofrecen algo más que copas. El que no se adapte a esta nueva realidad sufrirá o morirá.
¿El tardeo es parte de ese cambio?
— Es una realidad, sobre todo para gente de 30 o 40 años. Prefieren comer, tomar dos copas y dormir pronto. Cambian los usos. Pero el ocio debe ofrecer más que bebida.
¿Ha habido demonización del ocio nocturno en Mallorca?
— Sí. Mallorca apostó por un turismo no tan joven y no ha sabido ver el ocio nocturno como reclamo turístico, como pasa en Miami o Las Vegas. En Playa de Palma hubo 40 discotecas, ahora quedan siete. Se considera que genera problemas, pero es un turismo muy rentable.
"En Playa de Palma hubo 40 discotecas, ahora quedan siete"
¿La competencia desleal del alcohol barato influye?
— Muchísimo. Todos sabemos sitios donde a cualquier hora te venden alcohol. Supermercados que son licorerías. Un chaval no paga 15 euros por una copa si puede comprar una botella por 10. Llevamos años denunciándolo.
¿Falta voluntad política para perseguirlo?
— Más que falta de voluntad, la administración está desbordada. Los trámites son complejos, hay miedo a querellas, y no se actúa con celo suficiente contra fiestas ilegales o venta fuera de control.
"Todos sabemos sitios donde a cualquier hora te venden alcohol, supermercados que son licorerías"
¿El sector legal está concienciado con la seguridad?
— Totalmente. Somos de los sectores más garantistas. Sabemos que si pasa una desgracia es la muerte empresarial y personal. La seguridad es lo básico, no se puede sostener un negocio sin eso.
¿Ha mejorado la relación con vecinos y administración?
— En nuestro caso sí. Como ABONE tenemos buena relación con hoteleros, restauración, vecinos. Intentamos hablar los problemas. Pero con la administración cuesta: hay más diálogo, pero los resultados siguen siendo los mismos.
¿Cómo se presenta la próxima temporada?
— Depende de las zonas. Palma ciudad será parecida al año pasado, depende del residente. Tengo esperanza en que el Paseo Marítimo se revitalice con nuevas aperturas, pero hace falta que la Autoridad Portuaria entre en razón y aporte soluciones de aparcamiento.
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