Hay momentos en la historia de la tecnología en que el cambio deja de ser gradual y se vuelve disruptivo. Estamos en uno de esos momentos. Y la administración pública, como siempre, tiene la opción de subirse al tren o quedarse mirando cómo se aleja en el horizonte.
Durante años hemos hablado de inteligencia artificial (IA) como si fuera un asunto de futuro. Algo que "vendrá". Algo que habrá que "ver cómo evoluciona". Pues bien, ya ha llegado. En 2026, la IA no es una promesa: es una herramienta de productividad real, presente en los despachos, en los juzgados, en los departamentos de recursos humanos y, cada vez más, en los servicios municipales. Lo que ha cambiado radicalmente en estos últimos meses no es que la IA exista, sino cómo actúa.
Hablamos de los agentes de IA: sistemas capaces de ejecutar tareas complejas de forma autónoma, sin necesidad de que un humano supervise cada paso. Un agente puede buscar información, redactar documentos, gestionar una solicitud, consultar bases de datos y generar una respuesta integrada. Sin pausas. Sin café. Sin esperar a que le firmen un papel. Las grandes compañías tecnológicas llevan semanas anunciando modelos con capacidades de agencia cada vez mayores, con más contexto, mejor razonamiento y generación multimedia. El salto es cualitativo, no solo cuantitativo.
"Las grandes compañías tecnológicas llevan semanas anunciando modelos con capacidades de agencia cada vez mayores, con más contexto, mejor razonamiento y generación multimedia"
Y aquí es donde la administración pública española debería estar prestando más atención a la realidad socio-tecnológica, y si presta atención podrá prestar mejor atención… al público.
La administración tiene algo que casi ninguna empresa privada posee en tal cantidad: datos. Décadas de trámites, resoluciones, contratos, expedientes, padrones, licencias, sanciones. Un patrimonio informacional descomunal que, bien explotado con IA, podría transformar la gestión pública de manera radical. La detección de patrones de corrupción, la tramitación automatizada de expedientes rutinarios, la atención proactiva a la ciudadanía antes de que esta tenga que reclamar... Todo esto, y más, es posible a día de hoy. No en 2035. Hoy.
Llevamos años escuchando que los ayuntamientos son demasiado pequeños, que no tienen recursos, que la transformación digital es cosa de las grandes administraciones. Que no hay medios humanos, ni presupuesto, ni nada. Mentira piadosa, o verdad inexacta en el mejor de los casos. O, más bien, excusa cómoda para no mover ni un dedo. La IA de agencia precisamente democratiza el acceso a capacidades avanzadas: un municipio de tres mil habitantes puede, con las herramientas adecuadas, ofrecer servicios que hace cinco años solo estaban al alcance de una gran capital, multiplicando la eficacia y la eficiencia, sin perjuicio de la calidad. Es poco razonable argumentar que a una institución le faltan medios pero al mismo tiempo da la espalda a un sistema que optimiza tiempo y dinero. En todo caso, el coste de la inversión siempre será mucho menor que mantener un sistema ineficiente.
Es poco razonable argumentar que a una institución le faltan medios pero al mismo tiempo da la espalda a un sistema que optimiza tiempo y dinero
Ahora bien, llevaría a engaño si no advirtiera del otro lado de la moneda. La IA, y especialmente los agentes autónomos, requieren una base sólida para funcionar bien, empezando por el cumplimiento del Reglamento de Inteligencia Artificial. El problema es que esa base, en buena parte de las administraciones españolas, sencillamente no existe o está en construcción.
Si los datos son de mala calidad —y en muchas administraciones lo son—, el agente producirá resultados de mala calidad. El sesgo algorítmico no es una amenaza abstracta: es la consecuencia directa de entrenar sistemas con información sesgada, incompleta o desactualizada. Si los expedientes siguen siendo una mezcla de papel escaneado, PDFs sin estructura y campos de texto libre, la automatización inteligente será poco más que un espejismo.
Antes de lanzarse a contratar el último modelo multiagente del mercado, cualquier administración debería hacerse tres preguntas: ¿Tenemos consolidada la administración electrónica? ¿Nuestros datos son fiables? ¿Tenemos ciberseguridad suficiente para proteger lo que los agentes van a manejar? Si la respuesta a cualquiera de las tres es "no" o "más o menos", hay que resolver eso primero. La tecnología no redime los procesos rotos: los amplifica. Por eso siempre hablamos de burocracia 2.0 y de burocracIA.
"La tecnología no redime los procesos rotos: los amplifica. Por eso siempre hablamos de burocracia 2.0 y de burocracIA"
En medio de todo este debate, hay una cuestión que me preocupa más que cualquier cuestión técnica: la gobernanza. Un servidor es el primero que apuesta por la modernización del servicio público, pero esta no puede ser una modernización descerebrada. La inteligencia humana debe llevar las riendas del proyecto y hacerse una serie de preguntas… ¿Quién decide qué hace el agente? ¿Quién responde cuando el agente se equivoca? ¿Quién le explica a un ciudadano por qué una IA denegó su solicitud?
La explicabilidad y la rendición de cuentas no son conceptos filosóficos. Son requisitos jurídicos en el marco del Reglamento europeo de IA, y son, ante todo, una exigencia ética que la administración no puede eludir. Un agente de IA puede ser extraordinariamente eficiente. Pero la legitimidad de la decisión administrativa sigue siendo, y debe seguir siendo, humana.
El empleado público del futuro —y del presente— no compite con la IA. La dirige, la supervisa y, cuando es necesario, la corrige. Ni que decir tiene, que en la propia atención al público debe mantenerse el modelo “de persona a persona”, pero si la IA puede filtrar un porcentaje alto de las peticiones simples y repetitivas, funcionando además 24x7 y aliviando los picos de saturación presencial, que de esta forma gana en calidad. Pero todo ello a sabiendas de que “detrás” hay una persona que lo supervisa todo, y con la que podemos hablar. La empatía, la ética aplicada y el juicio contextual no están en ningún modelo de lenguaje. Están en las personas. Innovación no es deshumanización, sino que consiste en integrar lo mejor de dos mundos, hibridar las inteligencias artificial y humana.
"La empatía, la ética aplicada y el juicio contextual no están en ningún modelo de lenguaje. Están en las personas"
Las instituciones públicas (y privadas) de las Islas Baleares, con una estructura administrativa (sobre todo municipal) atomizada, y los desafíos propios de la insularidad, tienen ante sí tanto retos como oportunidades singulares. La estacionalidad de los servicios, la presión turística sobre los recursos municipales, la necesidad de atención multilingüe a una población diversa... Son precisamente los escenarios donde la IA de agencia puede marcar una diferencia real.
Pero para que todo esto ocurra hace falta algo que no viene en ningún manual de transformación digital: voluntad política y liderazgo directivo. La tecnología está disponible. Los casos de uso, demostrados. El marco normativo europeo, aprobado. Lo que falta, en demasiados casos, es el valor de dar el primer paso con cabeza, con método y con honestidad sobre el punto de partida. Sin determinación no hay proyecto.
Los agentes de IA ya llaman a la puerta de la administración. La pregunta no es si van a entrar. La pregunta es si les vamos a abrir la puerta principal, con criterio y con un plan, o si van a terminar entrando por una pequeña ventana entreabierta, sin que nadie haya decidido ni cómo ni para qué, lo cual asegura el fracaso.
In fine, los clichés de la peor burocracia como "vuelva usted mañana", “vaya usted a la otra ventanilla” o “García está desayunando” ya no son una opción.
Víctor Almonacid Lamelas
Nuevo plenario en la que los diputados fijarán sus posturas sobre la regularización de inmigrantes…
Un fenómeno hoy evidente en el panorama político español es la creciente disociación entre lo…
El informe de agentes inmobiliarios destaca que en 2025, el mercado de vivienda en Baleares…
Ante 6.125 espectadores, nuevo récord en la historia del torneo, el conjunto mallorquín supera al…
Un conductor muestra tres carnés falsos a la Policía Local de Palma tras estacionar de…
Donald Trump asegura que la nueva cúpula dirigente de Irán ha solicitado abrir un diálogo…
Esta web usa cookies.