La retirada de GPT-4o del menú de ChatGPT ya es efectiva: desde el 13 de febrero de 2026 el modelo deja de estar disponible para usuarios de la app. En paralelo, la compañía se encamina a cortar en cuestión de días el acceso al snapshot chatgpt-4o-latest para desarrolladores, un movimiento que obliga a revisar integraciones y planes de continuidad.
El debate público se ha teñido de un componente emocional —especialmente visible en comunidades que atribuían al modelo un “estilo” conversacional propio—, pero para empresas y equipos de producto el asunto es, ante todo, operativo: migraciones urgentes, cambios potenciales de calidad y coste, y riesgo de interrupciones si se llega tarde.
OpenAI anunció a finales de enero la retirada de GPT-4o, GPT-4.1, GPT-4.1 mini y o4-mini de ChatGPT, aclarando que “en la API no hay cambios por ahora”. El Help Center lo confirma: esos modelos “continuarán disponibles” vía API, al menos por el momento.
La clave, sin embargo, está en la distinción entre “GPT-4o” (como modelo base accesible por API) y el snapshot chatgpt-4o-latest, una variante asociada al acceso “tipo ChatGPT” que sí figura con fecha de retirada: OpenAI documenta su eliminación de la API el 17 de febrero de 2026 y recomienda migrar a gpt-5.1-chat-latest.
WIRED, que adelantó el impacto social de la medida, sitúa el corte “para desarrolladores” el lunes posterior a la retirada en la app (en calendario, el 16 de febrero), y explica que ya en noviembre se avisó de un fin del acceso “developer” a GPT-4o-latest. La discrepancia aparente (16 vs. 17) puede deberse a husos horarios o a un apagado por fases; en cualquier caso, la ventana es de días, no de semanas.
En ChatGPT (la app y la web), la retirada afecta al selector de modelos: GPT-4o deja de poder elegirse y OpenAI empuja a los usuarios hacia modelos más recientes (en particular, GPT-5.1 y GPT-5.2). Para clientes de empresa, hay matices: ChatGPT Business/Enterprise/Edu mantendrá acceso a GPT-4o en Custom GPTs hasta el 3 de abril de 2026, según la documentación de ayuda.
En la API, lo inminente es el fin de chatgpt-4o-latest —un identificador que muchas integraciones han usado para “parecerse” a la experiencia de ChatGPT—, no necesariamente la desaparición de todo lo que lleve la etiqueta “4o”. Aun así, el efecto práctico es similar para quien dependía de ese snapshot: hay que cambiar identificadores y, sobre todo, revalidar comportamiento.
La retirada de un modelo no es solo un cambio de “nombre” en una llamada. En equipos con producto en producción, suele desencadenar tres frentes:
1. Continuidad de servicio. Si el modelo desaparece, las peticiones empiezan a fallar. Sin un “fallback” probado, el resultado puede ser una interrupción visible para usuario final.
2. Calidad y comportamiento. El salto a otro modelo puede alterar tono, estilo, capacidad para ciertas tareas (redacción, soporte, clasificación), o la forma en que interpreta instrucciones y herramientas. OpenAI, de hecho, vincula la retirada a cambios de “personalidad” y a la posibilidad de ajustar el estilo en modelos más nuevos.
3. Coste y rendimiento. Un sustituto puede tener distinta latencia, consumo de tokens o estructura de precios. Aunque OpenAI no detalla en estos avisos el impacto económico exacto, la recomendación estándar es reevaluar presupuesto y métricas con tráfico real antes de mover el 100% de usuarios.
Con un corte que se mide en días, lo razonable es aplicar una migración “de contención” primero y una optimización después:
1. Inventario inmediato. Localiza dónde se llama a chatgpt-4o-latest (backend, mobile, funciones serverless, herramientas internas) y qué porcentaje de tráfico pasa por ahí.
2. Sustitución mínima viable. OpenAI recomienda gpt-5.1-chat-latest como reemplazo del snapshot. Empieza por igualar parámetros (system prompt, temperature, top_p) y evita “tocar” el producto más de lo imprescindible hasta estabilizar.
3. Canary + rollback. Lanza el modelo nuevo a un porcentaje pequeño (por ejemplo, 1–5%), monitoriza errores, tiempos y satisfacción; y prepara un retorno rápido a una alternativa si aparecen regresiones.
4. Pruebas de regresión con casos reales. No basta con un set sintético. Reproduce conversaciones y entradas reales (anonimizadas) y mide: exactitud, cumplimiento de instrucciones, seguridad, longitud de respuesta y tasa de escalado a humano (si aplica).
5. Gestión de riesgo contractual. Si vendes SLAs o integras en flujos críticos (atención al cliente, moderación, compliance), documenta el cambio y actualiza evaluaciones internas: el modelo es un componente de terceros con ciclo de vida propio.
6. Comunicación interna y externa. En productos B2B, conviene avisar a clientes: “cambio de modelo”, “posibles diferencias”, “fecha” y canal de soporte. La transparencia reduce tickets y evita lecturas de “incidencia” cuando en realidad es una migración.
La pauta de OpenAI es mantener un registro de deprecaciones con fechas y reemplazos, precisamente para que los equipos planifiquen. El caso de chatgpt-4o-latest es ilustrativo: notificación en noviembre de 2025, retirada en febrero de 2026 y sustituto recomendado.
Para quienes operan en nubes “intermediadas” (por ejemplo, Azure OpenAI), el calendario puede diferir: Microsoft publica su propia tabla de retiradas y, para algunas variantes de gpt-4o, marca retirada en marzo de 2026 (para despliegues estándar), con auto-actualizaciones programadas. La implicación es sencilla: conviene leer el aviso del proveedor con el que realmente ejecutas el modelo, no solo el anuncio general.
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