SALUD

Tres plantas con evidencia clínica para reducir el azúcar en sangre: lo que los estudios dicen, y lo que no dicen

La fitoterapia y la farmacología llevan décadas mirándose de reojo alrededor del mismo problema: hay compuestos vegetales que modifican la glucosa en sangre, y la ciencia los ha medido, con resultados que no son ni el milagro que prometen algunos titulares ni la charlatanería que descarta el escepticismo fácil.

Tres plantas concentran la mayor parte de la evidencia clínica disponible en humanos: la berberina, el fenogreco (Trigonella foenum-graecum) y la Gymnema sylvestre. Ninguna de las tres es un tratamiento. Las tres tienen datos reales.

LA BERBERINA: EL COMPUESTO QUE COMPITE CON LA METFORMINA

La berberina no es una planta sino un alcaloide —un compuesto activo— presente en varias especies vegetales, entre ellas el agracejo (Berberis vulgaris) y la cúrcuma de árbol. Esa distinción importa porque explica por qué su perfil farmacológico es más preciso que el de la mayoría de remedios herbales: se puede aislar, dosificar y estudiar con más control.

Explora tres plantas con evidencia clínica para reducir el azúcar en sangre.

Los estudios clínicos han documentado que la berberina reduce significativamente la glucosa en sangre en ayunas, la hemoglobina glucosilada (HbA1c) y los triglicéridos en pacientes con diabetes tipo 2. El mecanismo identificado por investigadores del Instituto de Biotecnología de Medicamentos de la Academia China de Ciencias Médicas apunta a que la berberina incrementa la expresión de los receptores de insulina, lo que mejora la captación de glucosa por las células.

Pero lo más llamativo no es ese dato aislado. Es la escala de la revisión que lo sostiene.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Frontiers in Pharmacology en noviembre de 2022 analizó 37 ensayos controlados aleatorizados que sumaban 3.048 pacientes con diabetes tipo 2, todos ellos evaluando el efecto de la berberina sobre distintos marcadores glucémicos. Esa masa de datos permite extraer conclusiones con mayor solidez que un estudio único, aunque no elimina las limitaciones metodológicas propias de cada ensayo individual.

Lo que la berberina no es: un sustituto de la medicación prescrita. Varios ensayos la han comparado directamente con la metformina, el fármaco de referencia para la diabetes tipo 2, con resultados similares en algunos parámetros. Esa comparación directa es precisamente el objeto de ensayos clínicos registrados que evalúan berberina frente a metformina en pacientes con prediabetes y glucosa en ayunas alterada. El debate científico sigue abierto.

EL FENOGRECO: LA FIBRA QUE FRENA LA ABSORCIÓN

El fenogreco es una leguminosa cultivada en el Mediterráneo, la India y Egipto, y su mecanismo de acción sobre la glucosa es menos sofisticado que el de la berberina, pero quizá más comprensible. Sus efectos sobre la glucosa alta se explican en gran medida por su alto contenido en fibra soluble —aproximadamente el 21%—, que retarda la digestión de los carbohidratos y aumenta la acción de la insulina.

El fenogreco es una planta con propiedades para controlar la glucosa en sangre.

La evidencia clínica en humanos existe. Un estudio publicado en 2009 —citado en la revisión de Farmacéuticos Comunitarios— evaluó el efecto de un gramo diario de extracto de fenogreco frente a placebo durante dos meses en pacientes con diabetes tipo 2 que mantenían su tratamiento habitual. Los pacientes que tomaron el extracto mostraron mejoras significativas en el control de la glucosa y un aumento del colesterol HDL.

El polvo de semilla de fenogreco a dosis diarias de al menos cinco gramos se considera una opción segura y con eficacia documentada en el control de la glucemia en personas con diabetes tipo 2, según la revisión de la Sociedad Española de Farmacéuticos Comunitarios. La advertencia que acompaña a ese dato también figura en la misma revisión: puede producir reacciones gastrointestinales y su absorción interfiere con otros medicamentos administrados por vía oral, por lo que se recomienda espaciar su ingesta al menos una hora antes o dos horas después de cualquier fármaco.

Nadie lo suele mencionar en los artículos de divulgación. Pero importa.

LA GYMNEMA SYLVESTRE: EL "DESTRUCTOR DEL AZÚCAR" DE LA MEDICINA AYURVÉDICA

El nombre popular de esta planta india —gurmar, que en sánscrito significa literalmente "destructor del azúcar"— anticipa el efecto que sus compuestos activos, los ácidos gimnémicos, producen sobre la absorción intestinal de glucosa. Sus hojas contienen ácidos gimnémicos que modulan la absorción intestinal de glucosa y, en algunos casos, reducen el deseo por los sabores dulces, con efectos que pueden durar entre 30 y 60 minutos.

La base clínica en humanos es más modesta que la de berberina, pero existe. Un ensayo clínico con 22 pacientes diabéticos tipo 2 que ya tomaban medicación oral evaluó la adición de 200 mg diarios de extracto etanólico de Gymnema durante 18 a 20 meses. Se observó una disminución de la glucemia basal y de la HbA1c. La limitación es relevante: se trata de un ensayo no controlado y no aleatorizado, lo que reduce su peso comparado con los estudios de berberina o fenogreco.

La revisión de Farmacéuticos Comunitarios asigna a la Gymnema sylvestre una calidad de evidencia de nivel B, por debajo del fenogreco —nivel A— y por encima del ginseng —nivel C, con resultados no concluyentes.

EL PROBLEMA REAL NO ES LA PLANTA. ES EL TITULAR.

La divulgación sobre fitoterapia y glucosa adolece de un defecto sistemático: presenta evidencias preliminares como hechos consolidados, omite los límites metodológicos de los estudios y, con frecuencia, silencia las interacciones farmacológicas que pueden hacer peligroso el uso no supervisado de estos compuestos.

En el caso de la canela, dos metaanálisis con diez ensayos cada uno llegaron a conclusiones opuestas sobre su eficacia para reducir la glucosa en sangre, lo que ilustra el estado real de la evidencia en fitoterapia: prometedor, activo y, todavía, incompleto.

Las tres plantas que acumulan más datos —berberina, fenogreco y Gymnema— tienen algo en común que los artículos de bienestar rara vez señalan: en todos los ensayos de referencia, los participantes mantenían su tratamiento médico convencional. Ningún investigador las probó como sustituto. Las probaron como coadyuvantes.

Esa diferencia no es un detalle técnico. Es el argumento central.

J. Fernández Ortega

Foto-Periodista especializado en politica, cultura y tendencias. Empezó a colaborar con Mallorcadiario.com en 2019. Director de las web de cultura y ocio lasiestamagazine.com. Vivo cerca del paraíso, escribo bajo la mirada de un objetivo, juego cabalgando sobre la luz, viajo para nutrirme de colores y siempre con poco equipaje.

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