El director general del Ib-Salut, Josep Pomar, se reunirá este jueves con una comisión de médicos firmantes de la carta contra la jubilación obligatoria a los 65 años, una misiva que le fue dirigida al conseller Vicenç Thomàs, el pasado mes de diciembre, pero que éste ha preferido no contestar y pasarle el “problema” al responsable del Servei de Salut, pero que de llevarse a efecto dejará Son Espases en mínimos. Y es que, tal y como ha informado repetidamente mallorcadiario.com, en la actualidad el Govern balear impone a los médicos la jubilación a los 65 años, en contra de la opinión mayoritaria del colectivo y del deseo de muchos de continuar hasta los 70, tal y como se hacía hasta que el Ejecutivo autonómico aprobó lo contrario a petición del Ib-Salut y se negó reiteradamente a dar marcha atrás. De hecho, el Govern ha aprobado tres planes de ordenación de recursos humanos del Ib-Salut, el último hace nueve meses (BOIB 13-5-2010), con un solo artículo, el destinado a imponer la jubilación forzosa a los 65, una medida rechazada por los sindicatos y, lo que es peor, aprobada para frenar las sentencias del Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares (TSJIB), en las que señalaba que no podía jubilar forzosamente a los 65 años sin un contar con un plan de ordenación de recursos humanos. Esta decisión judicial llevó al Govern a poner en marcha el plan con la finalidad de zanjar el tema, convirtiéndolo en un texto parcial, que sólo se limitaba a imponer la jubilación forzosa a los 65, y no en un instrumento global de planificación de los recursos humanos, que es lo que tiene que ser legalmente un documento de estas características. En el caso concreto de los facultativos, obligados a jubilarse a los 65 años, el Sindicato Médico de Baleares ha recurrido al Tribunal Superior de Justicia de las Islas (TSJIB) el Plan de Ordenación de Recursos Humanos, que sigue pendiente de sentencia, con el fin de que los médicos que acrediten aptitud psico-física puedan prolongar, de forma voluntaria, su actividad hasta los 70 años. Mientras tanto, y dado el acuerdo alcanzado por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, patronal y sindicatos, de ampliar hasta los 67 años la edad de jubilación, la normativa autonómica carece de sentido, máxime cuando el colectivo médico la ha rechazado de plano. SURREALISTA La situación es todavía más surrealista si pensamos que si algo caracteriza a Baleares es la falta de especialistas, que algunos estudios han cifrado en 300, y la dificultad para encontrarlos; es más, la plantilla de Son Espases es hoy por hoy la más envejecida de todos los hospitales públicos de Baleares, lo que conlleva, de mantenerse la obligatoriedad de jubilarse a los 65 años, una salida masiva de médicos en el plazo de tres o cuatro años. Y es que, hay toda una generación de médicos que entraron prácticamente a la vez y que en la actualidad tienen entre 62 y 63 años, lo que supone que entre dos y tres años todos cumplen la edad de jubilación y, en consecuencia, van a abandonar su puesto de trabajo. Relevar a estos profesionales es enormemente difícil si en este tiempo no se consigue atraer a las Islas a nuevos especialistas, porque, en caso contrario, hay servicios que pueden quedarse prácticamente vacíos. Y esta realidad no hay quien la cambie, ni siquiera la puesta en marcha de la Facultad de Medicina, dado que la formación de un médico especialista en España dura doce años y, además, nada ni nadie garantiza que los futuros licenciados vayan a quedarse en las Islas. De hecho, hay servicios en los que dos o tres años todos sus componentes se habrán jubilado y tal y como están las cosas, no parece sencillo poder sustituir a todos los que se van y menos en la situación actual.




