PATOLOGÍA | ES UNA PANDEMIA

Nuevos hábitos en casa y vida saludable evitan los dolores de la artrosis

Seguir una dieta equilibrada y la práctica de ejercicio físico son algunas de las mejores recomendaciones que se pueden seguir para prevenir el desorden de las articulaciones -enfermedad conocida como artrosis-. En muchos casos el sobrepeso y la atrofia muscular agudizan esta enfermedad, por lo que reeducar algunos hábitos en el hogar y poner en marcha nuevas rutinas pueden convertirse en una excelente terapia sin medicamentos. Algunas de las prácticas más recomendadas para sobrellevar la enfermedad y atenuar los dolores son el uso de calzado blando y ancho, evitar estar de pie más de 10 minutos inmóvil, sentarse en sofás altos, ordenar los objetos para evitar grandes esfuerzos y colocar apoyos de seguridad y elevadores en el baño y la cama. Según el doctor Daniel Valle, jefe de Gestión Asistencial de Sanitas Residencial, la mejor manera de tratar y prevenir la artrosis es que la persona que la padece consiga en el día a día una combinación de terapias farmacológicas -a través de analgésicos, antiinflamatorios y tratamientos intraarticulares- y métodos basados en el ejercicio físico, la fisioterapia y la ortopedia. “Entre los más recomendados encontramos a los ejercicios isométricos, dedicados a incrementar la fuerza muscular, y a los aeróbicos de bajo impacto -como caminar, nadar o usar la bicicleta- que optimizan el nivel conductual y anímico. Si todas estas tácticas fracasan, se podrá plantear el tratamiento quirúrgico, aunque debe ser valorado en cada caso”, afirma. Pese a que la enfermedad supone reposo en cama y no hacer esfuerzos, el doctor Valle apunta que este tipo de comportamientos pueden empeorar los síntomas y provocan en el paciente “un grado de invalidez que desemboca en alteraciones del sueño, aumento de depresiones, sedentarismo, obesidad e incluso aislamiento social y polifarmacia”. Respecto a terapias alternativas, como la acupuntura, el jefe de Gestión Asistencial de Sanitas Residencial considera que “su uso debe estar limitado como complemento al resto de tratamientos” y especifica que “no es efectiva para todas las localizaciones de artrosis, como por ejemplo la que se da en el cuello”. LA PANDEMIA INVALIDANTE La artrosis es una enfermedad que suele aparecer con la edad, ampliándose notablemente las posibilidades de sufrirla cuando se superan los 65 años. De este modo, el 50% de la población que se encuentra por encima de los 80 años llega a padecerla, tal y como asegura un estudio publicado por la Universidad de Newcastle en el año 2009. Por este motivo, esta enfermedad ha sido catalogada como pandemia -en España la sufren 7 millones de personas-. También ha sido calificada como enfermedad invalidante, ya que las consecuencias que tiene para la persona que la sufre la acaban limitando en su vida diaria, convirtiéndose en la causa más frecuente de incapacidad laboral. Asimismo, en esta patología hay que tener en cuenta dos tipos de factores de riesgo: los modificables -como la obesidad, la atrofia muscular y los traumatismos mayores- y los agentes que son imposibles de altera, como la edad, el sexo femenino, los factores genéticos y los trastornos metabólicos. Para lograr una alta calidad de vida para este tipo de pacientes deben ponerse en marcha las medidas adecuadas, monitorizar los efectos en el domicilio con el fin de reducir el arco de movimiento a realizar por la persona, mantener al máximo la funcionalidad y minimizar el dolor. También, el doctor Valle señala que “es importantísimo escuchar a la persona y ser consciente de los dolores que padece. A veces las quejas repetidas hacen que vaya perdiendo valor y dejemos de oír a la persona que padece la enfermedad”.

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