El acusado de un apuñalamiento mortal en Inca se ha defendido este lunes en el juicio: "No tenía intención ni de matar ni de pelearme con nadie".
“Sólo vi el filo que me deslumbró. Pensaba que me mataban, que todo se acababa y que luego iban a ir a por mi mujer. Me volví loco y empecé a pegar patadas y a moverme. No sé si se lo arrebaté, si se lo cogí o si se le cayó, seguramente, no lo recuerdo. Todo duró 20 segundos y a base de patadas lo pude alejar de mí y se fueron”, ha relatado respondiendo únicamente a las preguntas de su letrada.
Según su relato, alertado por un ruido salió de la vivienda y se dirigió hacia “una silueta” al fondo de la parcela. “Cuando vi que era una persona, empecé a chillar y a hacer aspavientos. Al verse sorprendido, hizo ademán de salir corriendo, pero a mitad de camino se paró y vino hacia mí corriendo en plan salvaje. No supe reaccionar, esperaba que se fuera pero vino corriendo y a unos tres metros me di cuenta de que llevaba un cuchillo enorme”, ha narrado.
El hombre ha contado que logró apartarse, pero que alguien le golpeó con algo contundente y que las gafas salieron despedidas. “Caí del lado izquierdo y otro empezó a pegarme patadas”, ha añadido. Al caer, ha apuntado, el asaltante que acabaría muriendo quedó a horcajadas sobre el acusado. “Me volví loco y empecé a pegar patadas y a moverme hasta que se alejó”, ha afirmado.
“Lo único que tenía intención era de que se fueran, de que se fueran de allí. Yo no tenía intención ni de matar, ni de atacar, ni de pelearme con nadie”, ha apuntado.
El hombre ha explicado que fue al regresar al inmueble, después de que los asaltantes huyeran, cuando se dio cuenta de que tenía el cuerpo y el rostro cubiertos de sangre y que pensó que le habían herido.
El acusado ha admitido que se desnudó, que dejó la ropa preparada para la policía y que se duchó y esperó en pijama, aunque ha señalado que no recuerda por qué lo hizo así. Respondiendo siempre a su abogada, ha indicado que al salir al encuentro de los asaltantes no llevaba ningún tipo de arma y que sufre un problema de visión congénito que desembocó en un glaucoma.
“No he tenido nunca un 100% de visión”, ha explicado, recordando que en el momento de salir de la vivienda, alertado por un ruido y los ladridos de los perros, el sol —estaba atardeciendo— le deslumbraba. “Siempre tengo que ir con gafas de sol o gorra”, ha añadido.
El acusado ha lamentado la muerte del asaltante y ha afirmado que vive con angustia desde aquel momento. “No tenía que haberme dejado llevar por el miedo. Quizás tenía que haber salido corriendo, pero me quedé parado”, ha indicado.
La vista ha seguido con las declaraciones de los presuntos asaltantes, acusados de tentativa de robo. Uno de ellos ha asegurado que vio al acusado apuñalando a su amigo mientras gritaba “te voy a matar como un gorrino”.
El hombre ha afirmado que la víctima no iba armada y que desconocía que la intención de ir a Inca fuera robar. Un segundo asaltante solo llegó a ver al primero arrastrando a la víctima. El tercer acusado ha mantenido que el fallecido no portaba ningún tipo de arma. Los tres han asegurado que desconocían las intenciones del fallecido y han negado que acudieran allí a cometer un robo.
El juicio con jurado contra el hombre acusado de matar a uno de los asaltantes que irrumpió en su casa para robar unas plantas de marihuana, junto a otros tres individuos que también se sientan en el banquillo por robo con fuerza, encara este lunes su recta final con las declaraciones de los acusados.
Tras una semana de sesiones, el Tribunal del Jurado de la Audiencia Provincial ha retomado la vista pública con las declaraciones de los acusados, la práctica de la prueba documental y la lectura de los informes de las partes.
El martes se entregará el objeto del veredicto al jurado, que quedará incomunicado hasta tomar una decisión sobre la culpabilidad o no de cada uno de los acusados.
La vista arrancó el pasado lunes con los primeros informes de las partes y con el fiscal Alfonso San Román, que pide 15 años de prisión al morador de la finca por homicidio y 11 meses para los tres ladrones, asegurando que “existe prueba más que suficiente para la condena”.
Por su parte, las defensas de los familiares del fallecido consideran que los hechos deben calificarse como asesinato y no como homicidio.
Además de la pena de prisión, el Ministerio Público solicita una indemnización de unos 157.000 euros para la familia del fallecido.
El fiscal del caso ha rechazado la tesis de la legítima defensa y ha mantenido la petición de 15 años de cárcel para el acusado de matar a un ladrón que asaltó su casa en septiembre de 2020 para robar unas plantas de marihuana.
"Sale, recorre 19 metros y sigue asestando puñaladas a una persona que ya está muy malherida. Sigue asestando puñaladas una y otra vez. El ánimo de matar es evidente. Las puñaladas, por su número y por su importancia no dejan ningún lugar a dudas", ha señalado el Ministerio Público en su informe final.
El fiscal, por otra parte, mantiene igualmente la petición de 11 años de prisión para los asaltantes, acusados de robo en grado de tentativa, considerando que la víctima y sus compañeros se desplazaron hasta Inca "para cometer un palo".
"Los hechos estaban claros y además ahora están probados", ha afirmado.
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