Situada muy cerca de la desembocadura del torrente de Cala Pi, cerca de su desembocadura, lo que hace que conserve todavía el aura de los lugares mágicos que infundieron respeto a los hombres de hace 4.000 años. Se trata de un abrigo natural modificado para convertirlo en cueva de enterramientos y cerrado por un muro. La muralla está construida con grandes sillares por el exterior, relleno de piedras pequeñas en la parte intermedia y ortostatos (losas verticales) por su parte inferior. La técnica constructiva lo asimila a los sepulcros megalíticos, también llamados dólmenes. Esta similitud se ve reforzada por el hecho de que, tras pasar el dintel de entrada, existe una losa perforada que da al acceso al interior. De acceso difícil y peligroso, se recomienda contemplarla desde la playa.





