En esta entrevista, el presidente del COMIB reclama una negociación real con los médicos, advierte de que la Atención Primaria se ha convertido en el gran “muro de contención” de un sistema cada vez más tensionado y defiende medidas innovadoras, como la creación de una bolsa de viviendas, para hacer frente a la falta de profesionales en Baleares.
En marzo fue reelegido presidente del COMIB para un segundo mandato. ¿Qué balance hace del primero?
- Sin caer en la autocomplacencia, la valoración es positiva. Estamos satisfechos por el trabajo realizado durante estos cuatro años y, sobre todo, por el reconocimiento que hemos recibido de muchos médicos que trabajan cada día en centros de salud, hospitales, consultas, quirófanos y urgencias. Son ellos quienes conocen de primera mano la realidad de la profesión y quienes nos han trasladado su apoyo, aunque también nos exigen más. Y estamos dispuestos a responder a esas expectativas.

¿Cuáles son ahora sus principales objetivos para estos próximos cuatro años?
- Todas nuestras acciones van a pivotar sobre dos grandes bloques. El primero es el médico. Queremos que sienta que esta institución y su Junta de Gobierno están a su lado, tanto en el ámbito profesional como en el personal. Estaremos presentes en los momentos de celebración y reconocimiento, pero también en los más difíciles: situaciones de precariedad, enfermedad, agresiones o problemas judiciales.
“Mi compromiso es estar al lado del médico en todo momento”
Además, seguiremos acompañando al colectivo en sus reivindicaciones. Estamos viviendo un momento especialmente complejo, con un conflicto abierto con el Ministerio de Sanidad, y el colegio trabajará junto a los sindicatos y a la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos para defender los intereses de la profesión.
El segundo gran eje es el sistema sanitario. Queremos contribuir a que los ciudadanos de Baleares dispongan del mejor sistema posible, tanto en el ámbito público como en el privado y concertado. Nuestra función es garantizar que los pacientes reciban una atención de calidad por parte de profesionales cualificados y velar por la buena práctica médica.
Ha mencionado el conflicto con el Ministerio de Sanidad. La semana pasada, el Consejo de Ministros aprobó en primera vuelta el proyecto del nuevo Estatuto Marco. ¿Qué es lo que más les preocupa de esta reforma?
- Lo más preocupante es que siga adelante una iniciativa que no cuenta con el respaldo ni con la participación de los principales agentes del sistema sanitario, que son los médicos. Me parece un sinsentido absoluto que continúe esta tramitación. Entiendo que existe una dinámica política, pero desde el sentido común resulta incomprensible que se anteponga el interés político, no solo de una ministra, sino de todo un Gobierno, a la opinión de quienes lideran el proceso clínico y asistencial.
“Es un sinsentido que el nuevo Estatuto Marco siga adelante sin contar con los médicos”
Estamos hablando de un estatuto en el que el colectivo médico no se siente representado y en cuya elaboración considera que no ha tenido voz. Por eso creemos que seguir adelante supone perpetuar un error. Desde el COMIB trasladamos la responsabilidad no únicamente a la ministra, sino a todas las personas que, de forma activa o pasiva, están permitiendo que esta tramitación continúe. Pedimos que se detenga el proceso y que se abra una negociación real. Las consecuencias de mantener este conflicto durante semanas y meses no las sufrirá únicamente el colectivo médico; también acabarán afectando a la población.
¿La actual huelga es la consecuencia de años de problemas acumulados sin resolver?
- Sí. Los médicos también tenemos parte de responsabilidad, porque durante años hemos callado y tolerado determinadas situaciones, permitiendo que la Administración fuera exigiendo cada vez más para sostener un sistema con problemas estructurales. Ahora el médico se ha levantado y ha dicho que no todo vale. El Ministerio de Sanidad debe adoptar medidas para garantizar la viabilidad del sistema, pero no a costa del abuso de los profesionales ni con condiciones que consideramos injustas e indignas.

Por eso insistimos en que es necesario parar y negociar. Y si la ministra no quiere o no puede hacerlo, deberá ser el Gobierno quien asuma esa responsabilidad. Quienes hoy impulsan este estatuto acabarán necesitando a un médico, y cuando eso ocurra, el médico estará ahí para ayudar, como siempre.
"Quienes hoy impulsan este estatuto acabarán necesitando un médico; y este no les fallará"
Los sindicatos mantienen convocadas nuevas jornadas de huelga. ¿Existe margen para reconducir el conflicto?
- Como colegio siempre mantenemos la esperanza de que las partes vuelvan a sentarse a negociar y de que el diálogo sea honesto, sincero y constructivo. Ahora bien, lo que hemos visto durante los últimos meses es que las posiciones siguen muy alejadas. Por un lado están los sindicatos, que representan a la inmensa mayoría del colectivo médico y que defienden reivindicaciones relacionadas con las condiciones laborales de los profesionales y con la sostenibilidad del sistema sanitario.
Por otro lado percibimos a un Ministerio cuyos intereses parecen estar más vinculados a la gestión política del conflicto que a resolverlo de manera efectiva. Mientras unos están preocupados por los pacientes y por las condiciones de trabajo de los médicos, nosotros tenemos la sensación de que otros están más preocupados por el rédito político que puedan obtener de esta situación.
Ha advertido sobre el riesgo de sustituir determinadas competencias médicas por otros perfiles profesionales para paliar la falta de facultativos. ¿Qué consecuencias puede tener esta situación?
- Podemos entender medidas excepcionales en momentos puntuales, pero no que se conviertan en la solución habitual del sistema. Las competencias del médico corresponden al médico, igual que ocurre con el resto de profesiones sanitarias. Justificar determinadas decisiones únicamente porque faltan médicos demuestra una falta de planificación.
“Las competencias del médico corresponden al médico”
La pregunta que deberíamos hacernos es otra: si estamos haciendo todo lo posible para atraer profesionales. Y ahí vemos que las políticas actuales van en una dirección muy distinta. El problema no puede resolverse rebajando competencias o sustituyendo funciones, sino haciendo más atractiva la profesión y mejorando las condiciones para que los médicos quieran venir y quedarse.
Precisamente para atraer profesionales, el COMIB estudia fórmulas para facilitar el acceso a la vivienda de los médicos que llegan a Baleares. ¿Cómo surge esta iniciativa?
- La vivienda es uno de los principales obstáculos para captar y fidelizar médicos en las islas. Por eso queremos implicar a la ciudadanía y crear una bolsa de viviendas para profesionales sanitarios. Ya existen iniciativas informales que funcionan gracias a contactos personales entre médicos, propietarios o responsables sanitarios. Ahora queremos darles una estructura estable.

Pedimos a quienes tengan una vivienda disponible que no piensen únicamente en la rentabilidad económica, sino también en el impacto social que puede tener facilitar alojamiento a un médico que va a trabajar en Baleares. Es una forma directa de contribuir a mejorar la sanidad de las islas.
Cuando se habla de falta de médicos suele hacerse de forma genérica. ¿Dónde se está notando más esta escasez?
Sin duda, en Atención Primaria. Aunque hay dificultades en especialidades como Anestesiología o Pediatría, el ámbito más castigado es el de los centros de salud. La Atención Primaria necesita una reflexión profunda. Es una especialidad fundamental, que reúne valores esenciales de la medicina como la cercanía, la accesibilidad y el conocimiento integral del paciente, pero ha perdido atractivo para muchos profesionales.
Durante años se ha dicho que era el eje vertebrador del sistema sanitario. Yo hace tiempo que dejé de verla así. Hoy la veo como un muro de contención que absorbe toda la presión cuando el resto del sistema se satura. Y ese muro está claramente sobrepasado.
“La Atención Primaria ha dejado de ser el eje vertebrador para convertirse en un muro de contención”
Las listas de espera y la saturación de las urgencias son dos de las principales preocupaciones de los ciudadanos. ¿Estamos ante un problema estructural?
- Las listas de espera siempre han existido y seguirán existiendo. Lo importante es que lo grave no espere. Vivimos en una sociedad marcada por la inmediatez y muchas veces esperamos respuestas inmediatas para todo, pero la sanidad trabaja con recursos limitados y debe priorizar según criterios clínicos.
El reto es garantizar que los casos urgentes reciban atención cuando la necesitan y que el sistema siga siendo capaz de ordenar correctamente sus recursos. No siempre se puede ofrecer la rapidez que el ciudadano desea, pero sí se debe asegurar que aquello que es realmente importante no quede desatendido.
Las agresiones a los profesionales sanitarios siguen aumentando. ¿Cómo valora este fenómeno?
Las agresiones son una auténtica lacra. En una sociedad polarizada, irritada y profundamente insatisfecha, el médico acaba convirtiéndose en el punto donde confluyen muchas frustraciones y expectativas no cumplidas. Por desgracia, parte de esa rabia se descarga sobre los profesionales sanitarios. Ante eso, vamos a ser absolutamente intolerantes. No aceptaremos ninguna agresión ni amenaza.
“No vamos a aceptar ningún tipo de agresión ni de amenaza”
Hemos firmado un convenio con el Servicio de Salud para agilizar los sistemas de notificación y facilitar el apoyo a los profesionales. Queremos que los mecanismos de denuncia sean más rápidos y eficaces, y actuaremos con firmeza frente a los agresores.
Otra preocupación creciente es el intrusismo profesional y la proliferación de mensajes pseudocientíficos en redes sociales. ¿Cómo puede combatirse esta desinformación?
Los médicos debemos asumir nuestro papel como referentes en salud. Los espacios que dejamos vacíos los ocupan otras personas menos cualificadas o movidas por intereses ajenos a la salud de los ciudadanos. Por eso debemos estar presentes en los medios y en las redes sociales, combatiendo la desinformación con evidencia científica y reforzando la confianza que los pacientes depositan en nosotros.

Para terminar, ¿qué objetivo le gustaría haber cumplido cuando finalice este segundo mandato?
Si dentro de cuatro años tuviera que sentirme especialmente orgulloso de algo, sería de haber estado al lado de la Atención Primaria. Voy a estar obsesionado con la Atención Primaria. Quiero dedicar este mandato a apoyar a los médicos de familia, impulsar iniciativas de formación, cuidado profesional y mejora de sus condiciones, y trabajar junto a las sociedades científicas y los profesionales que sostienen este nivel asistencial.
"Voy a estar obsesionado con la Atención Primaria durante los próximos cuatro años"
Creo que los médicos de Atención Primaria se lo merecen y que es una cuestión de justicia. Mi objetivo es que, al final de este mandato, puedan decir que el Colegio de Médicos contribuyó a mejorar su día a día y su realidad profesional. Con eso me daría por más que satisfecho.





