Defenderse atacando

El socio de Iñaki Urdangarin en el Instituto Nóos y profesor de ESADE, Diego Torres, ha vuelto a la carga. Esta vez desde las páginas de Vanity Fair y también desde su portada, donde Torres se afloja la corbata con una mano mientras sostiene uno de los tomos del sumario, cual ejecutivo arremangado, sudoroso y cansado que busca liberarse de la presión del momento. Esta portada ha sido objeto de la atención de todos, aunque con rigor no lo merezca. En primer lugar, porque no dice nada nuevo que no haya venido defendiendo en sus comparecencias ante el juez Castro y en su terca, progresiva y programada entrega de correos electrónicos al juez. En segundo lugar, porque todo lo que dice está publicado en un libro titulado "Urdangarin y la Copa América", escrito bajo el pseudónimo Ricardo Grenville, que se atribuye al propio Diego Torres. Y en tercer lugar, porque estas declaraciones demuestran la persistencia de Torres en defenderse atacando, lo cual parece estéril porque en nada ha de exonerarle a él de sus presuntos actos ilícitos la intervención de otras personas en ellos, menos aún si se trata del Rey Juan Carlos I.

Torres viene sosteniendo que la Casa Real opinó, asesoró, autorizó y avaló las actividades de Urdangarin. Así lo declaró el 16 de febrero de 2012 ante el juez instructor cuando afirmó "todo lo hacíamos con el consentimiento de la Casa Real". Y llegó incluso a definir al monarca Juan Carlos I como "el mejor vendedor del mundo" en el libro que se le atribuye y que tuvo que publicar en una editorial canadiense al no encontrar quien lo hiciese en España. Pero nada de eso le ha servido de nada hasta ahora ya ya es dudoso que vaya a hacerlo con entrevistas periodísticas en revistas de sociedad.

Hasta ahora la estrategia de Torres, defendido por el penalista barcelonés Manuel González Peeters, no ha tenido mucho éxito. Sus tesis no han tenido mucha repercusión en la opinión pública y en la entrevista a Vanity Fair no hace sino confirmar punto por punto su estrategia de defenderse atacando.

En clara contraposición a esta estrategia de Diego Torres, para quien el Fiscal pide en su escrito de acusación una condena de 16 años y medio de cárcel, está la estrategia de su ex socio Iñaki Urdangarin, que se enfrenta a una petición de cárcel aún 3 años mayor. Su abogado Mario Pascual ha negado la posibilidad de llegar a un pacto de conformidad con la Fiscalía, lo cual le aboca a tener que defender la total inocencia de su patrocinado ante la Audiencia Provincial en el juicio que se celebrará previsiblemente antes de terminar este año 2015.

En esta divergencia de estrategias defensivas radica buena parte del interés mediático del 'caso Nóos', aunque a estas alturas casi todo de las actividades de este teórico instituto sin ánimo de lucro, está dicho y escrito. De Diego Torres también y la entrevista nada cambia ni nada aporta.

 

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