Así lo ha señalado el responsable del Transporte Sanitario de UGT Baleares, Javier Marín, quien ha lanzado una “voz de alarma” ante la situación “crítica” que vive el colectivo de trabajadores del transporte sanitario no urgente del IbSalut, según ha informado el sindicato en una nota de prensa.
UGT sostiene que la incorporación de los nuevos vehículos ha generado “caos” y una “sobrecarga de trabajo” tanto para los profesionales del servicio como para la central de coordinación. El sindicato recuerda que ya advirtió el pasado mes de que la entrada en funcionamiento de las ambulancias en diciembre se haría “sin tener en cuenta la realidad de la plantilla”.
En este sentido, denuncia que la mayoría de los nuevos vehículos superan los 3.500 kilos, lo que exige un tipo de carné del que carece “gran parte de los conductores”. Para corregir este “error de planificación”, el IbSalut habría optado por modificar las ambulancias, una decisión que, según UGT, supone eliminar mejoras técnicas “vitales”, como las rampas de acceso para sillas de ruedas o camillas, lo que “merma la calidad del servicio”.
El sindicato añade que, pese a estos “parches”, la carga de trabajo de los vehículos más pesados recae únicamente sobre la parte de la plantilla que sí dispone del permiso necesario, lo que genera una “sobrecarga laboral discriminatoria y agotadora”.
A los problemas técnicos se suma, según UGT, una gestión de recursos humanos que califica de “palos de ciego y caciquista”. La organización asegura que la dirección del Gsaib ha comenzado a “denegar sistemáticamente” los días de asuntos propios y a “prohibir los cambios de turno” entre compañeros, medidas que, afirma, “obvian e incumplen” sentencias existentes y dificultan la conciliación laboral.
Por otro lado, el sindicato ha criticado la política de nombramientos “a dedo” en la empresa. El secretario del Comité de Empresa de UGT, Francisco Muñoz, acusa a la dirección de designar de forma discrecional jefaturas, turnos, formaciones y permisos, lo que, a su juicio, provoca interpretaciones arbitrarias de los derechos laborales y conflictos entre el personal.
UGT considera que tanto el estado emocional de los trabajadores como el servicio que se presta a los ciudadanos es “crítico” y ha avanzado que utilizará “todas las vías” a su alcance para frenar estas prácticas. Entre sus demandas, el sindicato ha solicitado formalmente la realización de una evaluación psicosocial y ha reclamado al IbSalut que “ponga freno a la deriva autoritaria” de la dirección del Gsaib y priorice la solución de los problemas logísticos del servicio.








