José Ramón Bauzá, el candidato del PP, ganó el cruce de monólogos de anoche en IB3. No porque lo hiciera mejor, sino porque siendo el único que tenía algo que perder, salvó la situación. Tras lo de anoche, todo sigue igual. Antich, al que las encuestas dan por perdedor, aceptó una fórmula que evitaba el cara a cara y, por lo tanto, le impedía ganar aquello que era todo menos un debate. O, si queremos verlo de otra manera, le protegía de una derrota total, para la que más de veinte años en la política no le han preparado suficientemente. La próxima vez podría un candidato ir a una cadena y el otro a otra. No se notaría la diferencia. El secreto del resultado neutro estuvo en manos de quienes diseñaron el encuentro: no hubo debate; no hubo una sola interrupción; no hubo, por decirlo así, ni un cruce de ideas. Fueron dos monólogos sosos y aburridos que se emitieron a la misma hora. La presentadora no tuvo que interrumpir a nadie porque todo fue como una sucesión de voces grabadas. Por lo tanto, sin debate, el que menos perdió fue Bauzá, que partía como ganador. Así que hoy, las cosas siguen como antes.



