Imagen de archivo
La Mucada XXII ha vuelto a convertir este lunes a Sineu en el epicentro de la fiesta más rosa —y reivindicativa— de Mallorca. El Much, invocado a primera hora en el Puig de Reig, ha llegado triunfal a la calle Sant Francesc entre xarangas, pancartas de SOS Residents y un pregón que ha disparado contra la masificación turística, la gentrificación y la pérdida de identidad cultural.
Desde el balcón del Ayuntamiento, el protagonista ha lanzado un arsenal de proclamas: “Mallorca no está en venta”, “Nuestra lengua y cultura no se tocan”, “La diversidad siempre es la opción correcta”. Ha reclamado una vivienda digna y ha advertido: “No debéis vivir de espaldas a la realidad, sed críticos y no os dejéis arrastrar por discursos vacíos y llenos de odio”. Incluso ha habido espacio para el apoyo a Palestina. Tras las palabras, permiso oficial para “pintar la vida de color rosa” y estallido de euforia en la plaza.
El pregonero de este año, el glosador Macià Ferrer, ha entrado en escena metido en el papel de “guiri” de la Mallorca masificada: bañador de flamencos, camisa playera, calcetines rosas y chanclas, rodeado de falsos turistas con pancartas de SOS Residents o mapas de Mallorca pidiendo ayuda. En su discurso, ha criticado los 5.000 vuelos llegados este fin de semana, ha bromeado con que el Much debería ser nombrado Marquès del Pla, y ha repartido dardos a Gabriel Le Senne y al conseller de VOX Toni Gili. Tampoco ha olvidado la lucha local contra la macrogranja de gallinas. Ni las banderas que ondeaban en la plaza: orgullo, feministas, Palestina, Vaticano…
La jornada arrancaba con la romería hacia el Puig de Reig, un desfile rosa y estrafalario de carrozas, globos, cañas y pistolas de agua para combatir el calor. Allí, entre rituales de cristianos y sarracenos, aceite de oliva en la boca y el sonido del cuerno mágico, se invocaba al Much. Tras el pregón y el tradicional Encèrvol, llegaba uno de los momentos más esperados: el encuentro con la Muca, al grito de “sa viu, sa sent, sa Muca està present”, escoltada por legionarios mucales. Abrazo emotivo, aplauso unánime y una explosión rosa que sellaba la XXII edición.
Este año, Maties Gàmez y Martina Fernández asumen el papel de Much y Muca 2025-2026. “El Much es fiesta pero también un altavoz para denunciar lo que no funciona”, confesó Gàmez. Sineu la reivindicación y la alegría van de la mano.
La afluencia masiva de mucaires también se ha dejado notar en los accesos. La limitada oferta de trenes hacia Sineu y la enorme cantidad de asistentes provocaron aglomeraciones y esperas prolongadas en varias estaciones, con convoyes abarrotados y andenes repletos de gente vestida de rosa, dispuesta a no perderse la cita. El ambiente festivo convivió con la paciencia de los viajeros que, a pesar del caos, lograron llegar para sumarse a la celebración.
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