Ayer este digital publicaba que hay bastante suspicacia en Son Espases porque el parking no ha vuelto a ser de pago. Al parecer, se dice, que no se han arreglado los problemas con las barreras y los lectores de matrículas. Cuando se puso en marcha, recordarán, se armó un lío porque la máquina cobraba como se le ocurría y eso generó una oposición que hasta acabó con un ciudadano que se llevó la barrera por delante. Desde entonces, en lo que parecía un acto de responsabilidad y prudencia, el Govern decidió que arreglaran el equipo y que, después, lo pondrían todo en marcha, tal como indica el contrato con la empresa constructora y gestora del hospital. ¿Tanto cuesta reparar este aparato? ¿Pero es que no hay técnicos capaces de reparar estos equipos? ¿Es que no hay lectores de matrículas a mano? ¿Por qué no se arregla el equipo? ¿Es que la empresa acepta gustosa dejar de cobrar los aparcamientos? ¿Es que el contrato no dice que tiene derecho a esos ingresos? ¿Es que ha habido un cambio de las condiciones del contrato o es que la empresa ahora no tiene fin de lucro? Yo les contestaré: este equipo estará arreglado el lunes 23 de mayo. ¿Qué cómo lo sé? Muy fácil: el 22 hay elecciones autonómicas. Con este retraso, el Govern se habrá ahorrado la impopularidad que genera cobrar por aparcar en el hospital. Pero, desde el 23 en adelante, las tarifas serán las previstas, y, de una manera o de otra, la empresa tendrá permiso para cobrar un incremento por lo no recaudado en estos meses. ¿No pensarán, verdad, que la empresa, que no es culpable de este desaguisado, va a perder? Esto es bastante serio, pero mucho más grave es que son trucos que funcionan, que tienen rentabilidad electoral, como sucedió con la Ópera, con el cheque bebé, con la devolución de los 400 euros en la Renta del 2007, con el Metro, con la presentación del tranvía de Manacor o con la promesa de Antich de reducir la burocracia. Ese es el mal: que nos lo creemos todo y después olvidamos a quien nos engañó.





