El Lleida es un equipo bien trabajado, aunque más preparado para defender sin el balón que atacar con él; por eso sufre más como local que en función de visitante y en su feudo no es tan fiero como lo pintan. Allí, en el Campo Municipal, ha puntuado hasta el colista Aragón y ha ganado el Saguntino dentro de un calendario benévolo que ha dejado derrotas solamente mínimas de rivales de cola como el Llagostera o la Penya Deportiva. Puede pesar la eliminatoria de Copa del Rey resuelta a su favor en Son Moix en la que, no lo olvidemos, eran futbolistas diferentes en una competición diferenciada.
Las bajas de Pedraza y Abdón no deben suponer demasiados quebraderos de cabeza para Vicente Moreno que las ha suplido convocando, no sé si por primera vez, a Miguel Nuñez. Alex Serrano completa la lista. Cuatro centrales parecen muchos, pues al primero se suma José Angel, un verdadero calienta banquillos, lo mismo que Cedric, sustituto natural del delantero de Artá que, como todo quisque, no podrá ver a su equipo por televisión.
Es una perogrullada insistir en que el entrenador del Atlético Baleares se la juega ante la visita del titular del Puerto de Sagunto, un equipo que solamente ha salido derrotado de sus visitas a los grandes de la categoría, el Mallorca y el Villarreal B. En Palma acabaron maquillando un marcador que no se inclinó en su contra hasta un gol de Salva Sevilla de tiro libre directo que rompió lo que pudo ser un empate. Un mal día tuvo en Olot, su marcador más dudoso. En la provincia interior de Catalunya obtuvo un señalado triunfo.
Armando de la Morena ha hecho nuevamente mal en señalar a Xisco Hernández. Dirigir los focos sobre un único futbolista es un mal negocio tanto si para mal, como hasta ahora al dejarlo fuera de laas alineaciones, igual que si fuera para bien, pues eso significa una sobrecarga de presión y responsabilidad. Pero el entrenador blanquiazul no ha hecho por ahora ningún alarde de virtuosismo como gestor de grupo, si bien cabe esperar que la factura no le salga demasiado cara.





