Ayer por la tarde, el mundo se dio cuenta de que Gadafi ya es pasado. Y eso lo han visto también quienes eran su equipo de confianza, su gente más próxima, su guardia pretoriana que ha vivido décadas con el dictador. La tarde de ayer fue fantástica: desde todos los lugares del mundo, quienes habían sido mano derecha del líder, empiezan a ver que estaban bajo una dictadura vergonzosa. Varios embajadores abandonaron al líder, incluida toda la oficina de Libia ante Naciones Unidas. ¿Pero, no se habían dado cuenta hasta ayer? ¿Pero ni siquiera la semana pasada, cuando empezaron las manifestaciones? Ustedes verán: somos así. En el último momento, todo el mundo intenta salvarse como puede de lo que es el hundimiento de un régimen podrido, en cuya supervivencia tiene mucha responsabilidad Europa Occidental. Todos huyen del barco.





