Hace ya unos años que no entiendo nada de lo que se informa sobre los casos de corrupción de Baleares: las versiones terminan siendo tan dispares que casi todo es inverosímil, ciencia ficción. No entiendo nada pero, como nos sucede a todos, al mismo tiempo lo entiendo todo. Aunque a veces los medios de comunicación se empeñan en convertir en ininteligible lo que no debería serlo. Estos días, en el nuevo caso de Emaya, se dice que ha habido corrupción, lo cual por supuesto no debe sorprender a nadie. Leyendo la información de los medios se dicen cosas absurdas: según estas noticias, se compraron unos contenedores centroeuropeos y no se permitió que otros, de tecnología española más barata participaran en el concurso. A ver: si esto fuera así, no habría habido corrupción. Claro que si la tecnología es mejor, el precio tiene que ser mayor. Claro que los productos de peor calidad son más baratos. Eso no sería corrupción. Es como si en lugar de unos zapatos chinos de 30 euros compro unos Martinelli de 120: no es que tengan sobreprecio, es que son más caros. La información sugiere algo así como que el contenedor español, al que no se dejó concursar, costaba 6 mil euros y el que se compró costó el doble. Aquí el tema es si el contenedor que se compró se pagó al precio mínimo al que se vendía o si en realidad era más barato. Que haya otras ofertas de otros fabricantes a otros precios es una bobada que sólo confunde.
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