Es como mínimo peregrina la idea de la Autoridad Portuaria de enajenar el tradicional edificio central de este importante organismo para reconvertirlo en hotel. Es cierto, tal y como ha reflejado mallorcadiario.com, que Palma vive una auténtica fiebre de movimientos tendentes a poner en marcha hoteles de ciudad. Hay proyectos para algunos solares y palacetes del núcleo histórico para que den el paso hacia la explotación hotelera. Se trata de iniciativas privadas en zonas privadas que buscan salidas económicas y se suman, con coraje inversor, a la recuperación económica.
Ante esta esperanzadora realidad, lo que jamás han de hacer los cargos institucionales es meterse en la fiesta intentando aportar edificios públicos al desarrollo hotelero de la ciudad e interfiriendo en la libre competencia de la sociedad civil. Comportarse así, además de poco serio, resulta contraproducente. Además, se ponen a hacer la competencia a los hoteles que están actualmente en funcionamiento. No son los actuales los tiempos más idóneos para perjudicar empresarios.
Si los edificios públicos pierden su utilidad lo mejor es buscarles otra salida pública, no que se pongan a competir con las construcciones privadas. Muy cerca del tradicional edificio de la Autoridad Portuaria se encuentran los de la Capitanía del Puerto y el de Aduanas, enclavados en pleno Parc de la Mar. ¿Es que también hay movimientos para que sigan el camino de la hostelería a partir de la iniciativa pública? Porque puestos a vender antiguas y emblemáticas construcciones, esta dinámica difícilmente tendrá freno.
En la actualidad hay mucho contrasentido con el patrimonio arquitectónico púbico. Un botón de muestra: el Govern Balear paga un potosí al año en alquileres donde se ubican algunas de sus Consellerias. Mientras, todo el complejo de Son Dureta está entrando en un peligroso proceso de ruina entre un total abandono público. ¿Porqué el Govern no remodela el antiguo macro hospital y lo convierte en el gran centro administrativo de la Comunidad Autónoma? Sería una medida coherente. Pero al actual paso de las incongruencias, ¿quién sabe si querrán reconvertirlo en un hotel?
De momento se ha abierto la veda desde la Autoridad Portuaria. Sería conveniente que alguien parase esta sucesión de ingenuidades. Que lo paren en nombre del sentido común y por el bien de Palma.





