El Ayuntamiento de Inca ha defendido la intervención realizada en las aceras de piedra del casco antiguo, argumentando que las actuaciones ejecutadas responden a criterios técnicos, patrimoniales y funcionales, y que en ningún caso suponen una vulneración del catálogo de protección vigente. Así se desprende de los informes técnicos elaborados en el marco de las obras de renovación urbana que se están llevando a cabo en distintas calles del centro histórico.
Las actuaciones se enmarcan en un proyecto más amplio de modernización de infraestructuras básicas, que incluye la sustitución de las redes de aguas residuales y potable, así como la implantación de un sistema de recogida de aguas pluviales. Según el informe municipal, estas redes presentaban un avanzado estado de deterioro, con pérdidas, roturas frecuentes y riesgo de contaminación del subsuelo, lo que hacía imprescindible su renovación.
La ejecución de estas obras ha obligado al levantamiento del pavimento tanto de la calzada como de las aceras, incluidas las de piedra catalogadas. La normativa patrimonial establece que estos elementos deben conservarse y, en caso de desmontaje, ser recolocados posteriormente. No obstante, los técnicos municipales señalan que el estado de muchas de estas piezas hacía inviable su reutilización, debido a su deterioro estructural, su fragmentación o la presencia de materiales adheridos como morteros de cemento.
En este sentido, los informes detallan que, aunque inicialmente se preveía reutilizar una parte significativa del material original (un 80%), finalmente el volumen recuperado ha sido menor del esperado. En algunos casos, las losas de piedra se fracturaban durante su retirada al estar fuertemente adheridas al hormigón, lo que impedía su reaprovechamiento.
Ante esta situación, el criterio adoptado por los técnicos ha sido evitar soluciones mixtas —combinando piezas antiguas y nuevas en un mismo tramo— y optar por intervenciones homogéneas. Así, en las zonas donde ha sido posible, se han restituido las aceras con material original, mientras que en otras se han utilizado materiales nuevos compatibles desde el punto de vista estético y constructivo, con el objetivo de mantener la coherencia visual del conjunto urbano.
De este modo, el bordillo que se ha podido recuperar al tener unas proporciones más o menos homogéneas y no presentar bloques de hormigón u otros materiales cementosos adheridos de gran volumen, será recolocado en la calle Jesús, iniciando la recolocación en la intersección de la calle Jesús con la calle Salut. También se prevé su recolocación en algunos tramos de la calle Barco.

En relación a las losas de piedra existentes en algunos tramos de las aceras también se preveía en el proyecto poder reutilizar parte de ellas. Al estar embebidas en el hormigón, ha sido muy difícil su retirada ya que incluso mediante el empleo de martillos eléctricos las losas de piedra se partían antes de separarse del hormigón que las sujetaba, por lo que se ha recuperado una cantidad menor a la prevista en el proyecto, la cual se va a utilizar en la reposición de las acercas de la calle Jesús, en el mismo tramo donde se coloque el bordillo recuperado.
SUPRESIÓN DE ACERAS
Además, el proyecto contempla la transformación de varias calles en plataforma única, una medida orientada a mejorar la accesibilidad y permitir distintos usos del espacio público en el futuro, desde el tránsito peatonal hasta la circulación de vehículos.
Los técnicos subrayan que todas las actuaciones se han desarrollado bajo control arqueológico y con supervisión municipal, tratando de ajustarse en todo momento a las determinaciones del catálogo de patrimonio. En este sentido, concluyen que la intervención responde a una “adecuada ponderación” entre la conservación de los valores históricos y las necesidades funcionales de la ciudad, en un contexto de elevada complejidad técnica.

Asimismo, recuerdan que este criterio no es puntual, sino que se viene aplicando de forma continuada desde 2023 en distintas calles del casco antiguo, como Om, Rector Rayó, Sant Francesc o Sant Bartomeu, consolidando una línea de actuación basada en la máxima conservación posible del material original y su sustitución únicamente cuando resulta técnicamente inevitable.








