Pues no, no caeré en la tentación y la mala idea de hacer leña del árbol caído a las primeras de cambio. Es muy fácil aferrarse a la crítica despiadada cuando las cosas van mal, sobre todo por parte de quienes han colaborado en que el cauce del río desemboque en este delta árido, empedrado y sin vegetación. No hay nada más ruin que orientar la opinión de cada uno hacia el lado de donde sopla el viento, sobre todo por no haber investigado lo suficiente y en profundidad para anticiparse, aunque fuera aproximadamente, a los acontecimientos.
Siempre he dicho que para valorar a un equipo es preciso armarse de paciencia y esperar al transcurso del primer tercio del campeonato para hacerse una idea más fiable de la propuesta y sus posibilidades. Mientras se cumplen esos diez o doce partidos la prudencia aconseja evitar la precipitación, especialmente en una liga tan extremadamente larga como la de segunda división, que no nos gusta pero tampoco debemos olvidar que ha sido y es inherente a la historia del Mallorca, tan utilizada y desconocida con motivo de ese centenario tan mal organizado y peor celebrado.
Pero también hay que distinguir entre el equipo y el club, por ligadas que circulen ambas cosas. El primer resultado de la temporada 2016-17 no puede haber causado mayor decepción, salvo que uno considere, como es mi caso, que desde hace mucho tiempo los despachos funcionan infinitamente peor que el vestuario. Maheta Molango ha dado pruebas más que meridianas de su mala gestión tanto internas como de puertas para afuera. No ha reformado ninguna estructura básica y se ha entregado a la labor de emitir mensajes contradictorios para desviar el foco siempre hacia los futbolistas, en cuyas manos está el futuro sea cual sea. Fernando Vázquez, en las postrimerías de su carrera, ha vuelto a acusarles de falta de intensidad, palabra de moda que no significa nada. En Son Moix la culpa siempre rueda hacia abajo, como un alud de nieve.
A estas alturas de la competición no sabemos cuál será el destino del equipo, pero si somos conscientes o deberíamos, de que el club es de tercera división.







