El árbol, según ha informado el Ayuntamiento de Pollença, ya había sido seleccionado previamente y, como es tradición, ha sido tirado abajo con un hacha.
Después de varias maniobras, el pino ha sido bajado con un tractor hasta la explanada donde han comenzado los trabajos de preparación para la fiesta de Sant Antoni, como cortar las ramas y pelar el tronco.
Antiguamente era costumbre cortarlo en una finca diferente cada año y plantarlo el sábado de la fiesta en la plaza Vieja de Pollença.
El pino es de grandes dimensiones, pero como máximo puede medir 21 metros de altura. Después del almuerzo (pan con tomate y arenques que da gratuitamente el Ayuntamiento de Pollença), los jóvenes transportan el pino hasta la plaza Vieja del pueblo, donde es enjabonado; seguidamente se planta y los jóvenes se disputan el honor de ser los primeros en subir hasta la rama superior, donde hay una bolsa llena de confeti. Años atrás colocaban un gallo —símbolo de Pollença— en una cesta de pleita.







