El Ayuntamiento de Santanyí ha aprobado limitar la velocidad a 30 kilómetros por hora en el núcleo urbano de es Llombards con el objetivo de mejorar la seguridad vial y responder a las quejas vecinales por el tráfico en la zona. La medida ha recibido el visto bueno de la Junta de Gobierno Local y afectará especialmente al acceso desde la carretera de ses Salines y a varias calles interiores del entorno residencial y escolar.
El proyecto contempla la instalación de nuevos reductores de velocidad homologados, conocidos como “cojines berlineses”, además de la renovación y refuerzo de la señalización horizontal y vertical para delimitar claramente la nueva zona de circulación calmada.
Desde el consistorio defienden que la actuación busca reducir riesgos para peatones y mejorar la convivencia en uno de los núcleos urbanos donde se había detectado una mayor densidad de vehículos y tránsito peatonal.
UN ENTORNO SEGURO
La alcaldesa de Santanyí, Maria Pons, ha asegurado que la prioridad del equipo de gobierno es “proteger a los peatones y garantizar unas calles seguras y habitables”. Según ha explicado, la reducción de velocidad supone “una medida indispensable para evitar riesgos y mejorar la tranquilidad de las familias”.
Por su parte, el regidor de Movilidad, Joan Gaspar Aguiló, ha señalado que la combinación entre la nueva limitación de velocidad y los elementos físicos instalados en la calzada “obligará a regular la marcha de los vehículos” y permitirá crear “un entorno mucho más seguro y respetuoso”.






