Todos quieren mantener su chiringuito

Los silencios en Baleares hacen daño a los oídos. A ver: Rajoy por lo visto acaba de proponer reducir el número de diputados en las Cortes; Rubalcaba más o menos al mismo tiempo sugiere un adelgazamiento similar. En los dos casos, dos medidas significativas, inesperadas. ¿Y en Baleares? Silencio. Aquí, precisamente aquí, donde nos sobran instituciones, donde tenemos tantas áreas de juventud, mujer, lengua, cultura o deportes como barrios hay en Palma, todo el mundo calla. Aquí el que no es de una institución, es de otra. Y todos tienen montado su chiringuito, por lo que nadie reacciona. Ustedes verán: yo creo que es mejor voluntariamente cerrar lo que sobre, a ver si salvamos algo. De lo contrario, nos vamos a llevar la sorpresa de que Angela Merkel o quien termine por ser nuestro prestamista nos cierre a su antojo lo que proceda. Yo, francamente, me adelantaría. ¿Qué tal empezar por el Consell?  

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