Se llama David, tiene 30 años, pertenece al Cuerpo de Bomberos de Palma y es héroe por sorpresa.
Ocurrió este sábado. Según narra a mallorcadiario.com, iba en el coche con su hermana cuando vieron a una joven sentada en la barandilla del puente de La Vileta de Via Cintura, llorando y con actitud nerviosa. Decidieron parar el coche y mientras su hermana llamaba a la policía, él tiró de psicología mientras se aproximaba: primero le pidió permiso para acercarse, luego comenzó a sacarle conversación. "No quería preguntarle por lo que le ocurría porque eso probablemente le pondría aún más nerviosa así que, viendo que llevaba una camiseta de fútbol, tiré por ahí".
En todo momento le sugería que se tranquilizase, que dejara de llorar y se centrase en controlar la respiración para relajarse. "Ella insistía en que se tiraba así que le pedí permiso para colocarme detrás de ella y así, que pudiera seguir mi respiración", relata. Pero no fue así. Ella accedió y finalmente logró convencerla para que bajase y se sentase en un lugar seguro.
Según dice, hizo lo que cualquier persona habría hecho. "No es por ser bombero, es por humanidad".







