Una vez más recuerdo a nuestros lectores que en esta colección de MD Arte de Mallorcadiario.com, no solo entrevistamos a artistas consagrados. Intentamos dar voz a aquellas personas que de una u otra forma dedican parte de su tiempo al universo del arte, procurando que nuestras invitadas e invitados nos desmenucen su particular aventura.
Para realizar la entrevista nos citamos en el bar Bosch de Palma, un día en el que ella habría acabado su turno de trabajo a mediodía. Nos pedimos unas cervezas y unos calamares y dimos paso a preguntas y respuestas.

Virginia Siquier Palomares nace un 10 enero 1973.
…Ese año, en Mallorca se popularizaba el turismo de masas, destacaba como artista la figura rebelde de Miquel Morell, pintor, escultor y cofundador del Grupo Tago, en la Bahía de Palma recalaba la flota americana y se podían ver soldados paseando por la ciudad, en algunos puntos de Palma los policías locales dirigían el tráfico desde un artefacto circular de madera, los pantalones acampanados estaban de moda, “Killing me softly with this song” de Roberta Flack era la canción que más sonaba en las emisoras de radio y en las discotecas, Joan Miró presentaba la Serie Mallorca en una colección de 36 obras que mostraban su vínculo y compromiso con la naturaleza de la isla.
Iniciamos un recorrido virtual por su pasado y le pedí que nos permitiera detenernos en sus primeras memorias, su niñez, y de repente se acordó del mar como si el rumor de las olas nos acompañase.
Haber nacido en un lugar como Bahía Azul hizo que tuviera una infancia maravillosa. fue un privilegio ya que crecí en una zona rodeada de mar y naturaleza, había terrenos vacíos y la gente empezaba a comprar y a edificar, una casita de aperos, un estanque, un garaje y así, como en otros sitios fue engrandeciéndose la población.

¿Tuvo algún juguete por el que sintiera algo especial?
Sí, los lápices de pintura.
¿Qué tal se desenvolvió en sus estudios?
Solo pude llegar a 8º de EGB, por motivos personales y familiares, tuve que empezar a trabajar y no pude seguir estudiando.
¿A qué se dedica profesionalmente?
Soy peluquera. Pero también he trabajado en otros sectores.
Si nos sumergiésemos en escenas de su adolescencia ¿Qué visualizaríamos?
La sensación de libertad, de amistad.
Como ya he comentado, vivir en la zona de Bahía Azul era estar en un paraíso.

Háblenos de su encuentro con la pintura
Fue de jovencita, en el colegio. Por encima de cualquier otra asignatura, me encantaban las manualidades y dibujar.
¿Qué disciplina del arte le crea expectación?
Me queda tanto por aprender que diría que me gusta todo lo que esté relacionado con el arte.
¿Quiénes están en su lista de artistas favoritos?
Van Gogh y Monet.
Van Gogh por esa manera de expresarse, por ejemplo, con “La noche estrellada”, representando la visión desde la ventana del hospital con esa imaginación que te lleva de la oscuridad y la confusión, a las estrellas y a la esperanza. Y Monet, por la atmósfera que creaba en la que la luz predominaba sobre todo lo demás.
¿Qué ocurre cuando observa una obra de arte?
Me quedo quieta observando y analizo la técnica. Es como si leyese un libro atentamente. Me suelo parar cuando veo gente pintando al natural, me llama la atención, esto solo suele pasar en los pueblos.
En la lista de mis favoritos también está el pintor Mark Cross, con sus obras me pasa siempre, me producen la sensación de recibir un golpe de energía, me resultan tranquilizadoras.

Mark Cross es un artista nacido en Nueva Zelanda al que se le considera unos de los pintores realistas más relevantes del Pacífico Sur, por sus mensajes pacifistas, para los que hace uso de una naturaleza idílica, pero que en el fondo conllevan una protesta social, una denuncia al maltrato a la tierra.
¿Le queda tiempo para dedicarse a pintar?
No quiero quejarme. Aprovecho el que tengo.
¿Cómo define los momentos en que está pintando?
En ese proceso en el que me pongo frente al lienzo en blanco y despliego los materiales, la masilla, la pintura acrílica y la gama de colores, la arena de cristal, el yeso, materiales reciclados, son periodos de sensibilidad, envuelta por la música que me acompaña y curiosamente me siento en un silencio absoluto. Me concentro tanto que tan solo noto paz, soy completamente yo. Son momentos únicos en los que desnudas tu alma y todo lo negativo desaparece. Puedo pasarme horas pintando, sin ninguna prisa para acabar.

Me dice que su oficio de peluquera tiene cierta vinculación con la pintura…
Hay una parte que sí, es la del uso de los tintes. Este oficio me ha permitido desarrollar un aprendizaje con la mezcla de colores y los efectos que se producen, que me ha servido para cuando practico con las pinturas.
Por lo que nos ha contado, desde muy jovencita notó la vocación por las manualidades, por el dibujo, pero no lo ejercito durante años ¿Qué fue lo que la llevó a pintar de mayor?
Sucedió algo curioso. Cierto día de no hace mucho tiempo, Alicia Cardell de la Escuela Piscis, me hizo saber que me había escogido como protagonista para su tesina de terapia de gong, porque decía que yo le transmitía. De alguna manera se produjo un efecto en mí que me condujo a comprar un lienzo, unos pinceles, pinturas y me puse a pintar un gong. A partir de ahí me aventuré y hasta ahora. El azar me salió a camino y no quiero desaprovechar la oportunidad de esta sintonía positiva.
Destaca su agradecimiento a la Asociación de Ses Badies, por confiar en ella y darle la oportunidad de sus primeras exposiciones.

¿Qué etapa de la historia del arte es para usted la más sugerente?
Todas tienes su esplendor. En mi humilde opinión la del Renacimiento es la más creativa e innovadora para su tiempo.
¿Alguna vez se ha quedado boquiabierta delante de una pieza de arte?
Sí, en más de una ocasión.
¿Si la analizásemos qué virtud y que defecto deberíamos encontrar en usted?
La bondad por una parte y la transparencia por otra, que a veces me ha perjudicado.
Nos dice tener poco tiempo para aficiones, algo que si hace cada día es en un momento u otro, se acerca a contemplar el mar que lo tiene cerca de casa.
Desde siempre, es como un ritual, sea de día o de noche, lo necesito. Me aporta tranquilidad, Me relaja.
También me gusta el cine y la música.

¿Se atreve a aconsejarnos una película?
Sin duda, “Interestelar”, una película de ciencia ficción que tiene lugar en el futuro. La banda sonora es espectacular. Estoy segura de que le gusta a mucha gente.
¿Qué tipo de música suele ponerse?
Variada, a veces música country, a veces saxo, otras a Fito y Fitipaldi, Manolo García, y últimamente he incorporado a un artista italiano, Mattia Bonni.
¿Ha realizado algún viaje inolvidable?
Viajo poco. Pero el último fue a Bilbao, hace unos meses me marché sola (la gente que me conoce no se creía que fuese capaz) para asistir a un concierto de Fito y para visitar museos, el Guggenheim y el Museo de Bellas Artes.

¿Qué aprecia y que le parece despreciable en el ser humano?
Aprecio la sinceridad y no soporto la prepotencia.
¿Qué asuntos de actualidad son de su interés?
Me preocupan los temas relacionados con la sanidad. Creo que deberíamos valorar más y ser más sensibles con todo el personal sanitario.
¿Qué acontecimiento internacional le quedó grabado en la piel?
Atentado del 11 S.
Nos confiesa que los días más emocionantes que ha vivido, son los nacimientos de cada uno de sus hijos, Marc, Sara y Neus.
Son mi mayor tesoro. Tenerlos a ellos, a mi hermano Guillermo a la familia, a mis amigos, hace que me sienta agraciada.
¿Cómo es Virginia en su día a día?
Marcado por la rutina. Mis días se reparten entre la familia, el trabajo, la pintura y como ya le he dicho antes, en algún momento del día necesito ver el mar.

El mar, ese modelo acompañante de la tierra, esa inmensidad en sus lienzos se queda en la orilla y en forma de átomo creativo la espátula escampa una materia espesa y pastosa de la que brotan flores, paisajes, elementos de la naturaleza que transforma en perfiles figurativos y abstractos que Virginia solventa con intuición y destreza.
¿Le gustaría vivir del arte?
Opino que es muy complicado, porque son muchos los que se dedican a ello y muy buenos. Yo de momento lo que intento es aprender. Me gusta experimentar con los materiales, conseguir avanzar por mí misma con mis propias pruebas. Me preparo las pinturas, la pasta para los relieves y me enfrento a lo que venga.
He escuchado opiniones tanto de amigos, como de gente que se dedica a pintar y hasta ahora son positivas y lo agradezco, pero sinceramente soy consciente de que esto, se consigue a base de practicar cada día y no desanimarse. De momento sigo con la idea de perfeccionar y de acudir a eventos para promocionar las piezas que elaboro.
En definitiva, la respuesta a su pregunta, sería un rotundo sí.

No sé quién escribió que cada persona se crea su propia suerte. Sinceramente no se si este es el caso, pero a veces se manifiesta como un truco de magia y otras como una oportunidad real, un toque en tus estímulos que te impulsa a intentar cambiar el destino y eso es lo que Virginia percibió en aquella frecuencia en la que se cruzaría con Alicia. Un sonido profundo que procedía de un instrumento ancestral, vibraciones que actuaron a modo de relajación física y mental. Virginia plasmó el gong en una tela y desde entonces resuena en cada una de sus olas.
Texto: Xisco Barceló
Fotografías: Virginia Siquier
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