Sin embargo, se trata de un mito. “Comer zanahoria no te pone moreno, sino naranja”, explica Beatriz Robles, nutricionista y divulgadora alimentaria. La zanahoria, igual que todos los vegetales y frutas de color naranja y amarillo, contiene betacarotenos, un miembro de la familia de los carotenoides, una sustancia que, si se consume en exceso, provoca una pigmentación anaranjada en la piel. El betacaroteno se metaboliza casi íntegramente en el intestino, pero en exceso “se deposita en la piel”, explica Robles, y se puede confundir con un moreno al uso.
La zanahoria contiene betacarotenos, lo que provoca la pigmentación naranja
La razón por la que las zanahorias no nos ponen morenos, como comúnmente conocemos el «estar moreno», es que el betacaroteno “no tiene efecto sobre la melanina, que es el compuesto de nuestro organismo encargado del tono de piel, color de ojos y de pelo”, explica María Ferrer, miembro de la Comisión de Educación Alimentaria del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa). Por ello, para proteger la piel es fundamental aplicar siempre protector solar.
Sin embargo, este «moreno» no es uniforme. “Se nota más en las partes del cuerpo en las que se produce mayor sudoración”, explica María Ferrer, miembro de la Comisión de Educación Alimentaria del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa) y dietista-nutricionista. Beatriz Robles enumera las zonas en las que esta pigmentación es más evidente: “Palmas de las manos, plantas de los pies y axilas.”
Por suerte, esta acumulación de betacaroteno no es peligrosa, ya que las consecuencias de consumir zanahorias en exceso son solo estéticas. Además, esa pigmentación “desaparece cuando dejamos de consumir este tipo de vegetales ricos en betacaroteno”, señala María Ferrer.
Ningún alimento ayuda a ‘ponerse moreno’
Ningún alimento ayuda a ponernos morenos, sencillamente “porque no hay ningún alimento precursor de la melatonina”, agrega Ferrer.
Eso sí, durante las épocas de sol es recomendable aumentar el consumo de todo tipo de frutas, verduras y líquidos en forma de ensaladas variadas y comidas refrescantes como purés fríos o gazpachos, ya que, al estar expuestos a mayores temperaturas, aumenta el riesgo de deshidratación.







