Todo apunta a que el actual jefe de la 17ª Zona de la Guardia Civil, el recién ascendido general de brigada Alejandro Hernández Mosquera, se mantendrá al frente de la Benemérita en las Islas. Si el movimiento termina confirmándose, el asunto resultará cuando menos llamativo porque no es nada habitual que un alto mando permanezca tantos años ocupando la misma jefatura.
Hernández Mosquera fue destinado a Baleares a finales de 2018. Acumula ya siete años y medio al mando de la Benemérita en el archipiélago. Y según la normativa, tras su ascenso a general podría seguir en el puesto hasta mayo de 2030, cuando transcurran cuatro años desde su ascenso. Así podría permanecer en el mismo cargo 12 años. No hay precedentes de un jefe de Comandancia tanto tiempo ejerciendo la misma responsabilidad como primer jefe.
Por pura prudencia, la Guardia Civil —igual que las Fuerzas Armadas— tiene un sistema que hace que con cada ascenso, el mando deba cambiar de destino. Es una dura losa para los mandos y más aún para sus familias, pero se trata de una medida preventiva para evitar que se consoliden redes de influencia o estructuras excesivamente personalizadas. Todo eso cambia ahora en el caso de Mosquera, cuando se cambia la categoría del jefe de la Zona para acomodarla al perfil de quien se quiere mantener en el cargo y que no tenga que marcharse a mandar otra unidad.
MALESTAR INTERNO
Que el Gobierno haya modificado la estructura de la Guardia Civil para que Hernández Mosquera se pueda quedar cuatro años más como jefe de la Zona y no deba abandonar las islas por su ascenso a general, no tiene parangón.
“Siempre se ha colocado a los amigos, pero en las vacantes que ya había; no creando plazas nuevas”, apuntas algunas fuentes con las que ha podido hablar El Infiltrado. Así, la Guardia Civil se acomoda a la voluntad caprichosa del Ministerio del Interior, presidido por Fernando Grande-Marlaska, con la influencia determinante de la exdelegada del Gobierno en Baleares y exalcaldesa de Palma, la actual secretaria de Estado de seguridad Aina Calvo.
Otras fuentes señalan el protagonismo de la también exsecretaria de Estado de Igualdad en los últimos cambios al frente del Cuerpo Nacional de Policía, con la designación de José Luís Santafé, exjefe superior de Baleares, como Director Adjunto Operativo (DAO).
“¿De verdad, el Ministerio del Interior y la Secretaría de Estado de Seguridad están en estas cosas? ¿En dejar colocados a los amigos?”, se preguntan. "Mientras los guardias civiles mueren luchando contra el narcotráfico internacional en el Estrecho, el Gobierno se dedica a hacer cambios estructurales innecesarios para dejar colocados a sus amigos", señalan.
MÁS PLAZAS BUROCRÁTICAS
Antes incluso de que el nuevo general asuma el mando, las plazas de oficinista en la Comandancia de Palma se han incrementado en 17 agentes, según confirman fuentes del Instituto Armando. Esas plazas van en detrimento de plazas en unidades operativas, lo cual ha causado indignación entre el personal. Concretamente, seis especialistas de la Unidad Orgánica de Policía Judicial han pasado a ser escribientes.
“Se amplía el catálogo por arriba, con más mandos, mientras se vacía por abajo”, destacan otras fuentes que exigen anonimato por miedo a represalias. “No tenemos agentes para patrullar las 24 horas en muchas unidades, pero se aumenta de forma desproporcionada la estructura de mando de la Comandancia”, denuncian esas fuentes.
La creación de una jefatura con empleo de general supone inevitablemente aumentar estructura, escalones jerárquicos, puestos de mando y burocracia en un territorio donde el verdadero problema sigue siendo la falta de personal.
Según ha podido saber El Infiltrado, para justificar este cambio en la estructura periférica de la Guardia Civil se prepara, en la práctica, una suerte de doble comandancia. La compañía de Ibiza-Formentera, con únicamente tres puestos y apenas una plantilla de 200 agentes, pasaría a estar dirigida por un teniente coronel del que también dependería la compañía de Menorca, cuyo jefe será un comandante y no un capitán como sucede ahora.
Tradicionalmente el empleo de teniente coronel en la Guardia Civil ha estado reservado para el mando de comandancias provinciales. En la actualidad, según ha podido saber El Infiltrado, hay al menos siete comandantes en la Guardia Civil de Baleares, cuando años atrás sólo había tres.
Otras fuentes señalan que también la Agrupación de Tráfico verá modificada su estructura. El Sector de Baleares, antaño mandado por un capitán y ahora por un comandante, pasará a estar dirigido por otro teniente coronel.
Mientras se aumentan de forma desproporcionada las plazas de mandos, las plantillas de agentes siguen siendo completamente insuficientes y soportando elevadas cargas de trabajo. La indignación es patente.








