Publica una guía para familias

Aldeas Infantiles SOS alerta sobre los retos de la educación digital

Presentación de la guía Enredados con las pantallas por Aldeas Infantiles SOS
De izquierda a derecha: Laura G. de Rivera, Mar España, José Tenorio, Pedro Puig y Mercedes Bermejo.

Aldeas Infantiles SOS presenta “Enredados con las pantallas”, una guía para ayudar a las familias a acompañar a niños y adolescentes en el uso responsable de la tecnología. El informe alerta del acceso temprano a móviles, la hiperconectividad y la exposición a contenidos inapropiados.

Aldeas Infantiles SOS ha presentado este martes la guía “Enredados con las pantallas. Guía práctica para acompañar a la infancia y la adolescencia en una convivencia digital responsable”, un documento dirigido a familias y educadores que analiza el impacto de la tecnología en la vida cotidiana de los menores y ofrece orientaciones para un uso equilibrado de los dispositivos.

El informe se ha dado a conocer en Madrid durante un desayuno informativo organizado por la Plataforma Control Z. En el acto han participado el presidente de Aldeas Infantiles SOS, Pedro Puig; la directora de la plataforma, Mar España; el secretario general del Consejo General de la Psicología de España, José Tenorio; la periodista científica Laura G. de Rivera, autora del informe; y la psicóloga Mercedes Bermejo, especialista en infancia y adolescencia.

Durante la presentación, Puig subrayó que la transformación tecnológica ha cambiado profundamente la relación de los menores con el ocio, la socialización y la construcción de su identidad, lo que exige una implicación más activa por parte de las familias. Según explicó, muchas de ellas se enfrentan a un entorno digital complejo que evoluciona a gran velocidad y para el que necesitan “apoyos realistas y pautas concretas”.

ACCESO CADA VEZ MÁS TEMPRANO

El informe señala que el contacto con dispositivos digitales se produce a edades cada vez más tempranas. Más del 70 % de los menores de entre 10 y 15 años dispone ya de teléfono móvil propio, una cifra que alcanza el 94,8 % a los 15 años, en un contexto en el que el 96 % de los hogares cuenta con conexión a internet.

A partir de la preadolescencia, el uso de las pantallas se vuelve intensivo y forma parte central de la vida cotidiana. Las plataformas digitales no solo concentran el ocio, sino también las relaciones sociales y buena parte de las dinámicas de reconocimiento entre iguales.

La guía advierte además de que muchas aplicaciones están diseñadas para prolongar la permanencia del usuario en pantalla, mediante algoritmos que priorizan contenidos altamente atractivos o emocionalmente intensos. Herramientas como el scroll infinito, la reproducción automática o los sistemas de recomendación ajustan constantemente el contenido al comportamiento del usuario.

Según el informe, numerosos adolescentes describen sensaciones de cansancio mental, dificultades para desconectar o miedo a perderse algo —lo que se conoce como “FOMO”—, así como presión por mantenerse permanentemente disponibles.

EXPOSICIÓN A CONTENIDOS DE RIESGO

El documento identifica varios riesgos habituales en el entorno digital de los menores. Entre ellos destaca la exposición temprana a la pornografía, un fenómeno que, según los datos recogidos en el informe, se ha generalizado antes de los 16 años.

El contenido predominante en estas plataformas, advierte la guía, reproduce con frecuencia prácticas violentas o degradantes y puede distorsionar las expectativas afectivas y sexuales de adolescentes que aún están construyendo su identidad.

También preocupa el acceso a plataformas donde se comercializa contenido sexual, como OnlyFans, pese a las restricciones de edad. En estos espacios, señala la organización, algunos jóvenes pueden verse expuestos a dinámicas de explotación, sextorsión o dependencia económica.

A ello se suma el ciberacoso, que podría afectar ya a uno de cada cinco adolescentes. La ausencia de espacios de desconexión —al mantenerse la interacción digital las 24 horas— intensifica el impacto psicológico de estas situaciones, con consecuencias que pueden incluir ansiedad, aislamiento o ideación suicida.

El informe alerta igualmente sobre la difusión de discursos de odio, desinformación y comunidades digitales que promueven mensajes misóginos o antifeministas, como algunos entornos asociados a la llamada “manosfera”. Estos contenidos, diseñados para viralizarse, pueden captar a adolescentes que buscan reconocimiento o pertenencia.

ACOMPAÑAMIENTO FAMILIAR

Frente a este escenario, la guía insiste en que la educación digital no puede basarse únicamente en restricciones técnicas, sino que requiere presencia adulta, diálogo y comprensión del entorno en el que se mueven los menores.

El documento propone explicar a los hijos cómo funcionan los algoritmos, por qué determinados contenidos aparecen con mayor frecuencia o qué efectos puede tener el uso intensivo de las pantallas sobre el descanso y el estado de ánimo.

También recomienda establecer tiempos y espacios de desconexión, proteger el sueño manteniendo los dispositivos fuera del dormitorio y equilibrar el tiempo digital con actividades presenciales, movimiento y relaciones cara a cara.

Otro de los pilares señalados es el desarrollo del pensamiento crítico. Aprender a distinguir información fiable de un bulo, identificar discursos de odio o comprender cómo se construyen los mensajes virales requiere habilidades que deben trabajarse desde edades tempranas.

La guía subraya igualmente la importancia de detectar señales de alerta —cambios bruscos de humor, aislamiento o miedo a consultar el móvil— que puedan indicar situaciones de violencia digital.

MÁS ALLÁ DE LAS FAMILIAS

Aldeas Infantiles SOS defiende que la protección digital de la infancia debe implicar a múltiples actores. La organización ha trasladado varias propuestas al Proyecto de Ley Orgánica para la protección de las personas menores de edad en los entornos digitales, actualmente en tramitación.

Entre las medidas planteadas figuran verificadores de edad eficaces en las plataformas, controles parentales activados por defecto, etiquetado de contenidos inadecuados y restricciones a mecanismos como las loot boxes en videojuegos. También propone incorporar la prevención de la violencia digital al currículo educativo.

Para la entidad, garantizar entornos digitales seguros para la infancia exige una respuesta coordinada entre administraciones, centros educativos, empresas tecnológicas y organizaciones especializadas.

La guía “Enredados con las pantallas” puede descargarse gratuitamente desde la web de Aldeas Infantiles SOS y pretende servir como herramienta práctica para familias que buscan orientar a sus hijos en un ecosistema digital cada vez más presente en su vida diaria.

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