Margalida Capellà, hasta ahora diputada de Més per Mallorca en el Parlament de les Illes Baelars, protagonizó ayer una emotiva escena al despedirse de todos los parlamentarios desde la tribuna de la Cámara autonómica. Dirigió palabras de agradecimiento a todos sus compañeros y también al personal del Parlament, en el que ha estado algo más de dos años. Capellà pidió a los diputados “que se cuiden” porque “la política es muy dura” y les instó a abandonar las descalificaciones y los insultos ya que “a los ciudadanos les desagrada profundamente”. Sus palabras fueron respondidas con un largo aplauso donde incluso algunos diputados y consellers se pusieron en pie.
Hay que agradecer las palabras de Capellà en su despedida con las que la mayoría de la ciudadanía concuerda plenamente. Es deplorable que muchos diputados se lancen impúdicamente descalificaciones e insultos en su labor de representantes de la ciudadanía. Esta forma de conducirse produce rechazo social y degrada la actividad política y parlamentaria. En general toda falta de respeto al adversario político lo hace, pues los ciudadanos otorgan su confianza para que ver cómo se llegan a acuerdos para resolver sus problemas y no para ver discutir inútilmente a sus legítimos representantes con insultos y descalificaciones.
Capellà habrá visto muy recientemente cómo desde su propio grupo parlamentario se vierten acusaciones muy gruesas e irrespetuosas contra otros partidos políticos y seguramente habrá sentido vergüenza por ello. Hubiera estado bien oírla censurar públicamente a David Abril cuando se refería al PP como partido “neofascista”, por ejemplo. Pero en todo caso hay que agradecerle sus palabras conciliadoras en su despedida del Parlament.





