Historiador de formación por la Universitat de les Illes Balears y agricultor por tradición familiar, Ramon ha desarrollado un estilo propio en el que se cruzan producto local, cultura e investigación. Para él, cada bebida debe tener un relato detrás: una “historia líquida”. En esta entrevista con mallorcadiario.com repasa su trayectoria, desde los bares de playa hasta la competición internacional, y reivindica el papel de la coctelería dentro de la gastronomía y el turismo de calidad.

DE CHIRINGUITO A OFICIO
La historia empieza con algo tan sencillo como un trabajo de temporada. En aquel chiringuito, Biel Ramon aprendió los gestos básicos de la barra: cortar lima, agitar una coctelera, equilibrar azúcar y alcohol.
“La coctelería empezó a apasionarme”
No obstante, con el tiempo empezó a mirar los cócteles de otra manera. “La coctelería empezó a apasionarme. Vi que podía ser algo más que un trabajo de verano y que era un oficio que requería formación y conocimiento”, recuerda. Aquella intuición lo llevó a Barcelona para formarse en una academia especializada. Un mes de aprendizaje intensivo que, con el tiempo, marcaría el rumbo de su carrera.
HISTORIA DE UNA COPA
La coctelería de Biel Ramon tiene una particularidad: siempre hay una historia detrás. No es casual. Antes de dedicarse a la barra estudió Historia en la Universitat de les Illes Balears. Ese bagaje académico terminó filtrándose en su manera de entender los cócteles. “Un cóctel no es solo una mezcla de ingredientes. Necesita un relato que conecte todo”.

A partir de ahí empezó a crear combinaciones inspiradas en elementos culturales de Mallorca: músicos, escritores, paisajes o tradiciones. El proceso siempre empieza con investigación. “Si quiero dedicar un cóctel a alguien, investigo qué destilados le gustan, qué aromas o frutas le inspiran. Con esas pistas construyo la receta”.
EL EQUILIBRIO DE UN NEGRONI
Como muchos bartenders, Biel Ramon se enamoró de la coctelería a través de un clásico: el Negroni. Un cóctel aparentemente simple —ginebra, vermut y Campari en partes iguales— que para muchos profesionales es una lección de equilibrio.
“La grandeza del Negroni está en su sencillez”
Ese equilibrio entre dulce, amargo y seco lo convirtió en uno de los cócteles que más le influyeron cuando empezó a estudiar la historia de las bebidas. De hecho, esa curiosidad por el origen de los ingredientes —el azúcar, el ron o el vermut— forma parte central de su filosofía“. Cuando conoces la historia de un destilado, el cóctel se convierte también en cultura”.

LABORATORIO CREATIVO
El salto definitivo llegó cuando tuvo la oportunidad de diseñar su primera carta de autor en un local de Pollença. Aquella etapa fue una especie de laboratorio creativo. “Tenía un par de horas al día para investigar y probar cosas nuevas”. Cada jornada encontraba una excusa para inventar un cóctel: una fiesta local, una efeméride o simplemente una idea que quería probar.
De ese periodo nacieron nombres que muchos clientes todavía recuerdan: 'Jimmy Hendrix', 'Costa Llobera' o 'Póker de Reyes'. Este último es probablemente su creación más recordada. Y su origen es tan sencillo como una partida de cartas. “Me di cuenta de que existían cuatro tipos principales de ron: blanco, añejo, especiado y agrícola”.

En aquella época jugaba bastante al póker. “Pensé: cuatro rones… póker de rones”. El cóctel se completa con fruta de la pasión, lima, canela y angostura. Un combinado tropical que, según cuenta, todavía hoy le trae recuerdos inesperados. “A veces me encuentro gente años después que me reconoce por ese cóctel”.
"Años después, la gente todavía me reconoce por el Póker de Reyes”
UN PROYECTO EN POLLENÇA
Durante varios años también lideró un proyecto de coctelería en el Club Náutico del Port de Pollença. Allí participó en la creación de una barra con identidad propia que funcionó durante varias temporadas. “Fue un proyecto muy bonito”, recuerda. Aquella experiencia le permitió aprender algo fundamental: cómo construir una marca, una carta y una clientela fiel desde cero. “Cuando levantas algo desde el principio pones muchísimo esfuerzo personal”.
CAMPEÓN DE ESPAÑA
El gran salto llegó en 2025, cuando Biel Ramon se proclamó campeón del LXX Congreso Nacional de Coctelería celebrado en Mallorca. Su actuación fue especialmente completa: ganó pruebas de conocimiento, cata y degustación, situándose entre los bartenders más completos del país.
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El triunfo tiene además un significado simbólico. “Mi sueño siempre fue ser campeón de Baleares. Representar a las islas en España ya era un orgullo”. El título nacional lo llevó todavía más lejos. Gracias a esa victoria representará a España en el Mundial de coctelería que se celebrará en Macao.
“Mi sueño siempre fue ser campeón de Baleares”
EL PINK BELLINI
En el campeonato nacional, el cóctel que conquistó al jurado fue el 'Pink Bellini', una reinterpretación rosada del clásico italiano. La receta respetaba la esencia del Bellini —fruta y vino espumoso— pero con una identidad propia. En competición, explica Ramon, todo está medido al milímetro: sabores, presentación y ejecución.

ENTRENOS DE ATLETA Y PRODUCTO LOCAL
Los campeonatos de coctelería incluyen pruebas de teoría, cata a ciegas y técnica. La preparación exige disciplina. “Si hay que entrenar una cata cincuenta veces, se entrena cincuenta veces”. Incluso el tiempo cuenta. En caso de empate, los jueces pueden valorar quién responde antes o quién ejecuta la prueba más rápido. La precisión, en este oficio, también se entrena.
“Hay que entrenar una cata cincuenta veces”
Por otro lado, si hay un concepto que define su forma de trabajar es el producto local. Biel Ramon defiende que la coctelería puede formar parte de la identidad gastronómica de una isla.

“Muchas veces se habla de producto local como marketing, pero lo importante es utilizarlo de verdad”. En sus creaciones aparecen ingredientes mallorquines: destilados de la isla, frutas de temporada o productos agrícolas cultivados en el propio territorio. Una forma de conectar la coctelería con la economía circular.
COCTELERÍA SOBRE RUEDAS Y MACAO
Hoy combina su faceta competitiva con proyectos propios. Uno de ellos es The Van Bar, un servicio de coctelería para eventos que funciona con barras móviles instaladas en vehículos clásicos restaurados. Citroën HY o Renault 4L convertidos en pequeñas coctelerías itinerantes. La idea es trasladar la experiencia de la barra a eventos privados o corporativos.
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Además, asesora a hoteles que quieren mejorar su propuesta gastronómica a través de la coctelería. El próximo destino es Macao. Allí competirá en el Mundial de Coctelería representando a España. Para Biel Ramon, el viaje tiene algo más que un significado profesional. “Soy medio mallorquín y medio ibicenco. Siento que represento a todas las Baleares”. Su intención es llevar consigo una parte de las islas. Productos locales, cultura y una forma muy particular de entender la barra.
“Soy medio mallorquín y medio ibicenco; represento a toda Baleares”
GASTRONOMÍA LÍQUIDA
Biel Ramon cree que la coctelería vive una nueva edad dorada. Pero también señala una paradoja: el sector todavía tiene poco reconocimiento institucional. En España, explica, la figura profesional del bartender ni siquiera está regulada como tal. “Legalmente nos meten dentro de la categoría de camareros”. A su juicio, es una contradicción en una comunidad que vive del turismo y la gastronomía.

“Queremos vender turismo de calidad, experiencias gastronómicas y hostelería de nivel. La coctelería también forma parte de eso”. Porque, al final, un cóctel puede ser mucho más que una bebida. Puede ser una historia. Y algunas, como la de Biel Ramon, empiezan en un chiringuito y acaban en un campeonato del mundo.





