Situado en las inmediaciones del valle de Sóller, es uno de los recorridos más hermosos que se pueden realizar en la Serra de Tramuntana, ya que combina la fastuosidad de la riqueza natural del término con un camino empedrado que parece ascender hasta el mismo cielo, al son de las aguas que caen de la cima. La excursión dura aproximadamente dos horas y las mejores épocas del año para realizarla son el otoño y la primavera. Con una longitud de 10 kilómetros, que van desde el Pla de l’Ofre, donde nace, hasta el Port de Sóller, ha sido calificado de auténtico paraíso natural.





