La Sala, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB), le considera autor de tres delitos continuados de agresión sexual y la impone, además, el pago de una indemnización de 15.000 euros.
Los magistrados, en su sentencia, concluyen que la declaración de la menor es prueba fue "persistente, verosímil, carente de móviles espurios, creíble y no contradictoria", por lo que es prueba de cargo suficiente para condenar al acusado, cuya versión quedó desvirtuada en el juicio.
Consideran probado que el hombre, aprovechando su condición de padre y la escasa edad de la víctima, la sometió de manera sistemática a unas agresiones sexuales que comenzaron a los cuatro años y, incrementándose su intensidad y gravedad a medida que crecía, se prologaron hasta que cumplió 13 años.
Además de someterla a tocamientos y violaciones, el acusado obligaba a la menor a ducharse o desvestirse frente a él y le hacía comentarios de carácter sexual sobre otras mujeres.
En 2020, cuando la víctima tenía 13 años, la subió a una furgoneta, la llevó a un lugar aislado y, tras golpearla y sujetarla con violencia, la violó.
Ese mismo año un juzgado de Palma suspendió el régimen de visitas en el marco de un procedimiento por violencia psíquica y física habitual y lesiones contra la menor, que terminó en una sentencia condenatoria.
Según dicha resolución, la menor ha necesitado de atención psicológica continuada y tratamientos farmacológicos, habiendo sido ingresada en reiteradas ocasiones en una unidad psiquiátrica debido a sus pensamientos suicidas y comportamientos autolesivos.
Esta sentencia no es firma dado que cabe interponer un recurso de apelación ante la Sala de lo Civil y lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Baleares.








