Oratorio. Port d’Alcúdia. Con orígenes inciertos, si bien hay historiadores que se remontan a la época de las persecuciones contra los cristianos, en la que los fieles se veían obligados a celebrar sus actos religiosos en las cuevas, a que puso fin el Edicto de Milán en el 313, este recinto fue frecuentado inicialmente por catalanes, tal y como se deduce del nombre del santo, muy venerado por aquella época en Catalunya. Durante el período de la invasión musulmana, el culto retornó a la cueva, encontrándose documentos en el Llibre del Repartiment de Jaume I, así como en otros lugares sagrados de la Isla e, incluso, en varios testamentos, como el de Valentí ses Torres, quien el día 31 de octubre de 1268 dejó cinc sous a la Cova de Sant Martí. El recinto ha sufrido a lo largo de los años numerosos desperfectos, hasta que en 1886, bajo la supervisión del Ayuntamiento de Alcúdia y de la Sociedad Arqueológica Luliana, se llevaron a cabo las obras de restauración. Su interior recuerda a las catacumbas cristianas y transporta al visitante a épocas lejanas.





