Reducimos la esencia del modismo “shakesperiano”, ser o no ser, a una cuestión de fe. Maheta Molango no pierde oportunidad de aparecer ante los medios donde sea que pille algún periodista, incluso robando protagonismo al presidente, Monti Galmés, obviado en sus exclusivas funciones representativas.
La última oportunidad fue en Consell, donde el consejero delegado del Mallorca otorgó razones que el corazón conoce para cargar, una vez más erróneamente, contra los jugadores y pedir perdón al “público y la gente”, lapsus lingüe disculpable por el leve dominio del castellano, por la derrota del pasado domingo. En fin, una reiteración lógica en conceptos que entendemos debían referirse al mallorquinismo presente y ausente, que es mayoría.
El primer ejecutivo del club no dudó al asegurar que han confeccionado la plantilla más cara de segunda división, algo que nos tenemos que creer porque, pese a las exigencias de la Liga de Fútbol Profesional, desconocemos los presupuestos de la temporada 2014-2015, 2015-16 y 2016-17. Nos guste o no, estamos obligados a tragar lo que se nos diga porque la transparencia de gestión sigue siendo una asignatura pendiente desde que Utz Claasen era máximo accionista, costumbre que no se ha corregido hasta el día de hoy.
El Día del Pueblo, cuando se convocan a los Ayuntamientos de la Part Forana a un palco vacío, lo mismo que el de las “profesiones”, por el que diversos colectivos reciben la misma invitación, ya fueron inciativas orquestadas por anteriores directivas. Ninguna idea nueva. Pero estoy seguro que la afición, con excepción de los sumisos o, mejor dicho, pelotas, agradecería menos pases y más explicaciones. La ilusión perdida se reconquista con la verdad por delante, no con tópicos mesiánicos.





