Ya hemos expresado en numerosas ocasiones que el lenguaje futbolístico se mueve en torno a gran cantidad de tópicos que se han aceptado como verdades incuestionables. Uno de ellos es el uso y abuso del término “final” para describir un partido que se considera decisivo en función de los objetivos de cada uno de los contendientes. Una exageración sin demasiado sentido común ya que si trasladamos el concepto a una competición por eliminatorias se disputaría una final en cada ronda, en lugar de una sola al término del campeonato exclusiva de solo dos supervivientes.
Particularmente pienso que la obligación de los profesionales es jugar como una final todos y cada uno de los compromisos que le reserva el calendario. Deberían emplearse al máximo a lo largo de 42 o 38 jornadas y no únicamente cuando la liga se aproxima a su ocaso. Pero lo malo es que el aficionado de a pie contribuye inconscientemente al timo y si su equipo no se juega la corona del éxito o el funeral del descenso, ocupa en menor grado su lugar en la tribuna.
Las finales solo son propias de aquellos que no han hecho los deberes en su momento, los que han suspendido durante el curso todos los parciales y esperan el examen final como una tabla de salvación bien sea para evitar un suspenso definitivo o en busca del sobresaliente.
Lo malo es que estas mal llamadas finales no suelen tener carácter terminal. En las ruedas de prensa de Olaizola, Sergi o algunos de sus futbolistas hemos escuchado ya demasiadas veces que el partido siguiente era una final y en ninguno de ellos hemos observado un comportamiento colectivo distinto a cuando no lo eran. Vean que el próximo fin de semana se juegan en segunda división del orden de seis a ocho finales, en ciertos casos para uno de los contendientes y en otros para ambos. Oviedo-Alcorcón, Mallorca-Elche, Rayo-Levante, Getafe-Córdoba, Cádiz-Gimnastic. Almería-Valladolid e incluso Reus-Zaragoza sin dejar de lado el Girona-Huesca imputable a la zona más alta de la clasificación. Si les parecen pocas, vayan sumando las que quedan hasta el once de junio. Ustedes mismos.





