Ese es, precisamente, mi estado habitual. Estoy de los nervios. ¿Por qué? Muy fácil. Por tener una sensación constante de estar perdiendo el tiempo. No hay nada que me molesta más que tiempos muertos, desaprovechados o tirados a la basura. Y últimamente, cada vez que cojo el coche, esa sensación aumenta un 200%. ¿El motivo? Las cientos de obras que se están llevando a cabo en las carreteras de Mallorca.
Qué egoísta, dirán ustedes: “Encima que la administración invierte en mejorar el estado de nuestro asfalto… encima que se crean puestos de trabajo”. Pues sí. Soy una egoísta pero, entiéndanme un poquito, cojo el coche muy a menudo y perder 45 minutos en un desplazamiento que habitualmente haría en 10 saca de quicio a cualquiera.
No es que esté en contra de las obras en las carreteras, sólo faltaría . Soy una usuaria fiel y constante pero, por mucho que lo intento, no entiendo porque las mejoras del suelo urbano deben hacerse a dos meses de verano y en horario diurno cuando más tráfico hay.
Supongo que si no se hacen en pleno mes de febrero a las 2 de la madrugad por algo será. Pero, sinceramente, no sé el motivo. Quiero pensar que las elecciones a la vuelta de la esquina no tienen nada que ver y, menos aún, querer aparentar que hay creación de puestos de trabajo a ‘troche y moche’. No, eso seguro que no… no seamos mal pensados.
Supongo que al final lo único importante es que la inversión en obra pública es inversión directa en disminuir las listas del paro pero, lamentablemente, eso no me consuela. O al menos no consuela a mis nervios.



