Las arcas del Ayuntamiento de Palma, como las de otras muchas instituciones, están llenas pero de telarañas. No hay un duro y eso es motivo de enfrentamiento día sí y día también entre los que ahora gobiernan y el principal partido de la oposición, que hasta hace tres meses mandaba. Ya es habitual que en cada pleno que se celebra en el Consistorio ambos bandos se enzarcen a cuenta de quién es el culpable de que la tesorería esté temblando, en un debate estéril de patio de colegio que no aporta soluciones al grave problema. El ciudadano está más que harto de estos cruces de acusaciones, ya sea en el pleno o a través de las redes sociales. Con la que está cayendo, con las dificultades para mantener o conseguir trabajo, pagar las facturas, etc.. lo único que quiere son soluciones.
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