Los hechos comenzaron cuando el empleado de un local alertó al Grupo de Actuación Preventiva (GAP) sobre una mujer en estado de gran exaltación que provocaba molestias en el establecimiento. Según el trabajador, la sospechosa —reincidente en este tipo de conductas— intentaba colarse en la fila, gritaba y mostraba una actitud agresiva con el personal. A la llegada de los agentes, la mujer los recibió lanzando insultos homófobos a gritos. Lo que no esperaban los agentes es que en su bolsillo guardaba además un cúter.

La detenida mantuvo en todo momento una actitud violenta: interrumpió la labor policial, impidió que los agentes pudieran hablar con el denunciante y lanzó patadas y manotazos. La tensión escaló cuando empujó a uno de ellos, lo que obligó a solicitar refuerzos a la Unidad de Seguridad Integral (USEI).
En el momento de la detención, opuso una fuerte resistencia. Mientras era esposada, sacó un cúter del bolsillo e intentó agredir a una agente. La rápida intervención de otro policía evitó el ataque y permitió inmovilizarla. Como resultado del forcejeo, tres agentes sufrieron contusiones leves y necesitaron atención médica.
LA MUJER CONTINUÓ CON SU ACTITUD VIOLENTA
Ya en el interior del coche patrulla, la mujer continuó golpeando una de las puertas hasta causar daños que dejaron el vehículo fuera de servicio. Debido a su estado de alteración, fue trasladada en ambulancia del 061 al Hospital Son Espases, donde escupió y amenazó al personal sanitario. Fue escoltada en todo momento por una agente hasta su regreso al módulo de detenidos.
La Sala de Atestados instruyó el caso y la arrestada pasó a disposición judicial.








Un comentario
Y las Taser para què carajos existen????