Ébola en África occidental

Un portavoz del gobierno de la República de Guinea ha confirmado que la enfermedad que está produciendo el brote epidémico que azota desde hace unas semanas la zona suroriental del país, es la fiebre hemorrágica producida por el virus Ébola. Hasta ahora hay cerca de 60 muertes para un total de unos 80 casos detectados. La epidemia ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias de los países vecinos de Guinea que tienen frontera con la zona afectada, especialmente Sierra Leona y Liberia. De hecho, las autoridades de Sierra Leona están investigando algunos casos sospechosos en un área fronteriza, especialmente la muerte de un adolescente que estuvo en Guinea en el funeral de una de las víctimas guineanas.

La fiebre hemórragica producida por el virus Ébola se caracteriza por la aparición súbita de fiebre, dolores y debilidad generalizados, vómitos, diarreas, síntomas de graves de mal funcionamiento de los sistemas del cuerpo y hemorragias internas y externas. Tiene una elevada mortalidad, que en las distintas epidemias detectadas hasta ahora ha variado entre el 25 y el 90 % de los casos detectados. Hasta ahora se conocen casos humanos solo en África, habitualmente en áreas remotas ubicadas en zonas boscosas o cercanas a bosques y selvas. Los reservorios naturales del virus parecen ser algunas especies de murciélagos frugívoros, desde los que se transmitiría a algunos animales, como primates, chimpancés y gorilas, otros monos, antílopes y otros. Los humanos se contagian por contacto con las secreciones de animales infectados, como por ejemplo por la manipulación de ejemplares cazados, o el consumo de su carne o vísceras crudos o semicrudos. También se produce el contagio entre humanos, por contacto con secreciones de pacientes que contienen el virus, y es frecuente entre el personal sanitario que atiende a las personas enfermas, por no disponer de los medios adecuados de protección personal, tales como guantes, mascarillas, gafas protectoras, etc.

Hasta ahora se habían detectado brotes solo en un continuo geográfico del África central, que va de Sudán a Uganda, República Democrática del Congo (antes Zaire), República del Congo (Congo Brazzaville) y Gabón, con la única excepción de un brote ocurrido en 1996 en Costa de Marfil, la única vez que se ha detectado esta enfermedad en el golfo de Guinea occidental. El brote actual en Guinea es muy preocupante, por cuanto supone una extensión de la infección hacia el oeste y si se regionaliza, extendiéndose a países como Sierra Leona y Liberia, nos encontraríamos con un núcleo de cuatro países contiguos del oeste del golfo de Guinea afectados por la enfermedad. Desde ahí podría extenderse por el Sahel, a Mali, Senegal, Gambia, Burkina Faso y Níger, y hacia el este del golfo, a Ghana, Togo, Benín y Nigeria.

Además del grave problema que podría suponer para todos estos países, también se puede derivar un serio peligro para nosotros. Hay que tener en cuenta que la mayoría de inmigrantes subsaharianos que llegan a España, regular o irregularmente, proceden de esta zona de África y las rutas que siguen los inmigrantes hacia Europa pasan por ahí. Muchas de estas rutas van a través de zonas de boscosas y el viaje no se desarrolla precisamente en muy buenas condiciones y los emigrantes se procuran comida como pueden, en muchas ocasiones a partir de la captura de animales salvajes. Si bien el riesgo de que una persona infectada pueda acabar llegando hasta nuestro país es muy bajo, pero si el virus se establece en esta zona africana, teniendo que el período de incubación puede ser de hasta 21 días, no es en absoluto descartable.

Nuestras autoridades sanitarias deberían estar alerta a la evolución de este brote de Ébola en Guinea y su posible diseminación por el oeste del golfo de Guinea y el Sahel y, sobre todo, la Unión Europea debería colaborar decisivamente con la Organización Mundial de la Salud en la implementación de programas serios y bien dotados económicamente de colaboración sanitaria con todos estos países, para mejorar las condiciones de la asistencia y la prevención sanitarias en los mismos y su capacidad de detección, tratamiento y control de estas y otras epidemias de enfermedades infectocontagiosas. La ONG Médicos sin Fronteras ha iniciado una campaña específica con un envío de cientos de toneladas de medicamentos y equipamiento a la zona, pero la Unión Europea debería implicarse institucionalmente. Esperemos que el presidente y los comisarios de la nueva Comisión Europea surgida de las próximas elecciones del mes de mayo tengan más iniciativa y sean más proactivos y competentes que los actuales.

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