Lección de manipulación: el Consell no va a construir una autopista, ni una autovía, ni una carretera de cuatro carriles que tapará con cemento parte de la superficie de la isla. No. Si han visto la presentación del proyecto de segundo cinturón, ni siquiera se oye la palabra “segundo”: sólo es una vía conectora, como quien dice una huella de mosquito, nada, una minucia inapreciable. O sea, algo ligero, volátil. No va a tapar con cemento una parte de Mallorca, como hubiera hecho el PP. No, sólo va a poner una capa protectora sobre esa parte de Mallorca para preservarla del mal, de los que hubiera querido dañarla. Es una vía que prácticamente, para quienes hayan escuchado la presentación que hizo el Consell, mejora el medio ambiente. ¿Se acuerdan de esos almendros que estaban en la periferia de Palma? Nada, esto es mucho mejor. Esto protege a la isla, le devuelve su esplendor. Según esta información, los conductores que usen el segundo cinturón prácticamente no usarán el coche fuera de ahí, por lo que la construcción de la calzada va a reducir de forma increíble el tráfico en el resto de la isla, con lo que todos salimos ganando. ¿Lo ven cómo no es lo mismo una autopista de cuatro carriles hecha por el PP -en la que los conductores cogerían el coche y se pondrían las veinticuatro horas para arriba y para abajo, intentando dañar el medio ambiente, que supondría cortar miles de almendros en flor que nunca jamás verían la luz y quién sabe si no terminarían por romper el equilibrio de la naturaleza, privando a nuestros niños de un patrimonio único- que una vía conectora que va a hacer que los coches no circulen tanto, que no va a dañar el ambiente porque precisamente Mallorca quedará intacta, resguardada por esa suave capa de cemento por si un día nuestros herederos la quieren ver? No es lo mismo. Es el arte de las relaciones públicas. Mandrake.
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