Gloria in excelsis Deo et pax hominibus bonae voluntatis
Es Navidad. El calendario ha señalado que mi columna de los martes sea en la víspera de la Nochebuena. Hoy también a quienes no nos ha tocado la lotería de ayer decimos que es el día de la salud, pues pocas cosas son más importante que la salud, aunque solo la pongamos en valor cuando falta.
A mí me gusta la Navidad y este artículo es mi felicitación de Navidad para todos Vds. amigos lectores y para los no lectores habituales se lo remitiré personalmente, pero ese envío será nominativo y a gente apreciada y que están en mi vida, quienes no han querido o han estado solo de paso mis mejores deseos y para todos una Gran Feliz Navidad.
Aunque de un tiempo a esta parte se puede haber desacralizado a través del consumo exagerado debido a la importación de costumbres foráneas; de hecho las luces de Navidad se encienden en la fecha de consumo por excelencia, que ni siquiera es nuestra, el black Friday. Entiendo que los comerciantes se alegran de esos días de antelación a la Navidad, días de compras compulsiva que en ningún caso cumplen el decálogo de Warren Buffet, si una cosa no la necesitas no la compres. ¿Cuántas cosas compramos que no necesitamos?
Somos un país que absorbe las costumbres extranjeras y las asume como propias, siempre se quedan. El árbol de Navidad jamás fue de aquí, Papa Noel tampoco y además iba de verde hasta que una conocida marca de refrescos lo vistió de rojo y así lo asumimos. La tradición local, mallorquina, era la Celebración de la Navidad, segunda fiesta, y de los Reyes Magos. Nochebuena se celebraba con un chocolate y Misa de Maitines con el canto de la Sibil.la.
España es un país increíble, celebra más cenas de empresas que expresas existen, esto, cuando menos es insólito y denota nuestra necesidad de divertirnos y cualquier excusa es buena para ello.
Pero yo quiero hablarles de la Navidad, del Nacimiento del Niño Dios en un establo, más humildad no cabe pues las posadas estaban llenas en Belén por motivo de que se debían censar en el lugar de nacimiento. Esa fecha es tan importante que la mitad de nuestro mundo empieza su calendario con el año del Nacimiento de Jesús. Otras religiones monoteístas mantienen su calendario, pero para medio mundo supone un cambio de era, antes y después de Cristo.
Además, supone el inicio de una nueva era en la creencia y con un gran concepto novedoso, el perdón. Con el nacimiento de Jesús, y posteriormente en su vida pública, decae la Ley del Talión, del Código de Hammurabi. Debemos perdonar setenta veces siete; el padre que perdona y además celebra el regreso del hijo pródigo; el que esté libre de pecado que tiré la primera piedra, cuando se iba a lapidar a una prostituta. Jesús, Dios hecho hombre nos enseñó a perdonar, él nos mostró el camino.
Entiendo que muchos no tengan mi misma opinión y vinculen las fiestas de Navidad a las fiestas paganas de los romanos del solsticio de invierno, dedicado por los romanos al dios Saturno, llamándolas las saturnalias. No lo comparto pero obviamente lo respeto, aunque también creo que creer en Saturno para negar la Navidad resulta difícil. Más cuando un ateo confeso como Sartre, en pleno conflicto mundial, en 1940, en el campo de concentración de Stalag 12D, escribió una obra de teatro, “Barioná, el hijo del trueno” dedicada a la Navidad. También existe gente que cree que la tierra es plana, la libertad de pensamiento es algo maravilloso.
A estas alturas de la vida sigo creyendo en la magia de la Navidad, creo en esas maravillosas mesas familiares en las que se echan de menos los ausentes que van siendo sustituidos por nuevas generaciones, este año mi familia ha crecido con el nacimiento de Ada, mi segunda sobrina nieta.
Asimismo es tiempo de reflexionar sobre nuestros sentimientos, la ambientación navideña invita a ello, el amor, la familia, y apartar de nuestra mente sentimientos inútiles como son los celos, la envidia, el rencor, el odio. Sentimientos que los siente uno y la persona afectada igual ni siquiera es consciente. Permítanme una cita de San Juan Palo II, por el que siento especial devoción, que en una ocasión dijo perdonar no es olvidar, es sentirse en Paz con un mismo. ¿Hay sentimiento más hermoso que sentirse en Paz consigo mismo?.
Este proceso ya lo hecho mediante la reflexión y he pedido perdón a quien correspondía y ahora la decisión está en sus manos, yo he alcanzado esa Paz, otra cosa es que el perdón suponga que las cosas sean como antes, probablemente jamás volverán a ser como antes y que a pesar de haber perdonado no se pida Justicia. Existe es ejemplo del jarrón que una vez roto contra el suelo y vuelto a reconstruir mediante pegamento no queda igual, algo de eso forma el perdón. Debemos ser capaces de diferenciar; yo no guardo rencor a nadie pero espero que se cumpla la justicia y se restituyan o repongan las situaciones previas pues considero que me ha supuesto un perjuicio que no procede que asuma yo.
Por eso creo en la magia de la Navidad, porque nos predispone a ser mejores y a apartar de nuestro corazón sentimientos negativos que nunca conducen a ninguna solución, y si yo he sido capaz de hacerlo cualquier persona con un poco de voluntad también podrá perdonar.
No me queda, en consecuencia, que desearos a todos y cada uno de vosotros Feliz Navidad.





