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Guerra al botellón

viernes 09 de julio de 2021, 00:00h

Las concentraciones masivas de jóvenes para hacer botellón en polígonos, parques o paseos se han convertido en uno de los mayores problemas en esta fase de la desescalada, toda vez que no existe una alternativa controlada y segura para el ocio nocturno y, paralelamente, tampoco hay restricciones horarias para permanecer en espacios públicos, tras haber quedado suprimido hace ya más un mes el toque de queda. Se añade, además, la falsa sensación de seguridad que ha supuesto eliminar la obligatoriedad del uso de mascarilla en la calle. Todo ello ha lanzado a la calle a multitud de jóvenes que se acomodaron sin problemas a las limitaciones durante el curso, pero que ahora constituyen el colectivo con mayor capacidad de propagar el coronavirus.

El cóctel entre juventud, verano y tiempo libre, sumado al falso convencimiento de que la pandemia en gran parte ya está superada ha llevado a una situación de alto riesgo que ha tenido episodios destacados como los contagios en los viajes de fin de curso o los macrobotellones que se suceden cada fin de semana. De ahí, la actuación de las administraciones para frenar estas prácticas en el crítico momento actual.

Por ahora, el Govern ha aplazado hasta finales de julio los nuevos pasos previstos para avanzar en la desescalada y ha limitado actividades que facilitaban la celebración botellones. Concretamente, ha quedado prohibido vender alcohol en las gasolineras y supermercados a partir de las diez de la noche. Era una medida reclamada desde hace semanas por restauradores y empresarios turísticos, especialmente para las zonas que acogen el llamado "turismo de excesos", donde se pidió una "ley seca" que sacase del mercado el alcohol barato y de fácil acceso que se puede obtener en establecimientos con un horario amplio como son las citadas gasolineras o supers.

La medida, sin embargo, requiere que no se pierda de vista el factor vigilancia y control. No basta con limitar a las diez la venta de alcohol si lo que se consigue es que se adelante su compra a las nueve y media, por ejemplo. Se podrá evitar un consumo compulsivo a altas horas de la noche, pero no se erradicarán los botellones. Es imprescindible desplegar dispositivos policiales que resulten efectivos contra esta práctica. En este sentido, la Policía Local de Palma ha reforzado para este fin de semana el dispositivo para prevenir los botellones, con un operativo de la Policía Local que contempla el cierre de calles y controles de accesos en determinados puntos de la ciudad. Y el propio Govern habilitará agentes Covid para apoyar en esta labor a las policías locales. Es una línea de actuación obligada que ha de acompañar al resto de limitaciones; una necesidad en plena ola de aumento de contagios.

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