El Ajuntament d’Inca ha ejecutado una intervención difícilmente justificable desde el punto de vista patrimonial al eliminar las aceras de piedra del casco antiguo —protegidas por el propio Catálogo municipal— y sustituirlas por materiales modernos que rompen con la estética histórica de la barriada en las calles Jesús, Nou, Sol, Salut y Can Valella.
Con ocasión de los trabajos de sustitución de la red de saneamiento y pluviales en las calles del centro histórico de la capital del Raiguer, se ha aprovechado para adoquinar la calzada y nivelarla con las aceras. Así, las aceras han sido completamente arrasadas y eliminadas. Las piedras antiguas, objeto de protección, han dejado paso a piedras y bordillos modernos muy alejados de la estética original.
El cambio ha dado lugar a auténticas aberraciones en materia de accesibilidad, con aceras más estrechas y, por tanto, impracticables. Hay tramos donde apenas miden 20 centímetros de ancho, obligando a los viandantes a usar la calzada.

La actuación no solo incumple de forma directa la normativa vigente, que obliga a “respetar y conservar” estos elementos, sino que incurre en una preocupante falta de coherencia, pues el propio catálogo municipal de patrimonio determina que debe haber una “potenciación del espacio público y su peatonalización”.
Las obras en una zona tan sensible y delicada, se han llevado a cabo incluso con la utilización de martillos neumáticos, lo que ha ocasionado la rotura de numerosas piedras y bordillos.
A ello se suma un deterioro funcional: aceras reducidas a apenas 15 centímetros, peatones obligados a invadir la calzada y una prioridad evidente al tráfico rodado frente al espacio público, en abierta contradicción con los principios de peatonalización defendidos por el equipo de gobierno municipal, liderado por el alcalde Virgilio Moreno (PSOE).
La intervención municipal no solo destruye parte del legado urbano medieval de Inca, sino que proyecta una cuestionable gestión del patrimonio basada en la comodidad técnica y no en la conservación de los elementos protegidos.

Además, se da la circunstancia que el actual concejal de Urbanismo de Inca, Andreu Caballero (PSOE), durante la aprobación del Catálogo de Patrimonio en febrero de 2012, estando en la oposición, votó en contra y se mostró muy crítico. Ahora, estando el el gobierno municipal, bajo su responsabilidad se perpetra la destrucción más grave del patrimonio protegido de Inca en años, lo que ha generado la lógica indignación vecinal.

Desde el consistorio han declinado hacer declaraciones en este momento, si bien han afirmado que las obras disponen de un control arqueológico y actualmente se está preparando un informe al respecto.








