Insólito caso de falsificación de documento oficial. Un ciudadano de Palma ha sido investigado tras manipular la matrícula de su moto con cinta adhesiva. Con este truco -ingenioso pero ilegal- consiguió que las multas que debían ir dirigidas a él, le llegaran a un ciudadano de Valencia, que fue quien destapó la trama.
La víctima recibió varias notificaciones por exceso de velocidad supuestamente cometidas en Palma, pese a que su moto —cuya matrícula terminaba en 8— estaba en la península en las fechas señaladas. El afectado no se quedó de brazos cruzados: aportó fotos que demostraban que el vehículo captado por los cinemómetros no era el suyo ni en marca ni en modelo.
INVESTIGACIÓN
El caso pasó entonces al Grupo de Investigación y Seguimiento de Denuncias (GISD) de la Policía Local de Palma. Los agentes analizaron las imágenes de radar con detalle y confirmaron las sospechas. La moto fotografiada no coincidía con la del denunciante. Tras un rastreo exhaustivo en las bases de datos policiales, los investigadores localizaron en Palma una moto que encajaba con las fotografías. La diferencia era mínima pero reveladora: su matrícula real terminaba en 3, no en 8.
El vehículo fue encontrado estacionado en la vía pública. Al inspeccionarlo de cerca, los agentes comprobaron que la placa había sido manipulada con fragmentos de material sintético negro adheridos sobre el dígito original. El resultado era un 3 transformado en 8 de forma casi imperceptible a distancia o con el vehículo en movimiento. Se procedió a la retirada inmediata de la motocicleta y a la citación de su propietario.

MULTAS DE HASTA 1.000 EUROS
Cuando el investigado compareció ante los agentes, admitió los hechos de forma espontánea. Su explicación fue tan sencilla como llamativa: había modificado la matrícula para eludir la acumulación de sanciones de tráfico, algunas de ellas de hasta 1.000 euros. Aseguró, además, que desconocía que su maniobra podía tener consecuencias penales.
La ignorancia, sin embargo, no exime de responsabilidad. La Policía Local le investiga ahora como presunto autor de un delito de falsificación de documento oficial, una infracción que va mucho más allá de cualquier multa de tráfico.
La Sala de Atestados concluyó la instrucción de las diligencias y remitió toda la documentación, incluida la matrícula manipulada como prueba, a la Sección de Instrucción de Guardia. Al mismo tiempo, la Policía Local ha coordinado con el Departamento de Multas la anulación de todas las sanciones impuestas erróneamente al ciudadano valenciano. Esas multas serán ahora tramitadas contra el verdadero responsable.
Un caso que demuestra que, ante los radares, la creatividad delictiva tiene los días contados.








