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Isern: un discurso de estadista

martes 21 de enero de 2014, 07:47h
El alcalde Isern ha sorprendido a tirios y troyanos con su discurso con motivo de los Premios Ciudad de Palma. Ha sido el parlamento de un estadista, de un dirigente capaz de situarse por encima de partidismos y sectarismos  para presentarse ante los mallorquines y el conjunto de los baleares como un hombre que tiene una clara visión de conjunto de cómo desatascar y hacer avanzar una sociedad hoy por hoy inmersa en enfrentamientos y crispación. Y propone, con sabiduría, hacerlo a partir de la cultura, de los signos identitarios que unen a todos los isleños y que jamás deberían separarles.

Isern quiere extender brazos de entendimiento, quiere sumar no dividir, y mucho menos convirtiendo los símbolos propios en gasolina incendiaria; el arma de Isern es la tolerancia, madre de la libertad y de la igualdad. Y desde el respeto a todos.

En la entrega de premios ha mostrado su alegría por la presencia de numerosos alcaldes de la Part Forana. Les ha extendido la mano de manera explícita y les ha mostrado su comprensión y afecto. Se ha comportado como la generosa primera vara de la capital de las Baleares, no como como un alcalde de gran ciudad que mira de soslayo a los de las ciudadades o pueblos pequeños. Su mensaje de que la cultura une a todos ha calado. También su grandeza de miras al afirmar que la cultura es la gran arma para superar luchas estériles y avanzar hacia el consenso.

En las palabras de Isern hay voluntad de liderazgo desde una óptica liberal, moderna y que mira hacia el mañana, sin una gota de reaccionarismo rancio ni un gramo de sectarismo  torpe y corto de miras. Todos caben en su mensaje.

A su vez, ha demostrado que es un dirigente de objetivos claros y amplios. Isern quiere conseguir que Palma sea declarada Patrimonio de la Humanidad.

Es un empeño difícil, pero no imposible si consigue el consenso político y social suficiente para conseguirlo. No será el primer intento, pero sí puede ser el más efectivo. Ya en los años sesenta se intentó este reconocimiento para el conjunto gótico de la ciudad, la Catedral, el castillo de Bellver y la Lonja. No fue posible en aquel contexto histórico. También hubo movimientos hace unos pocos años desde el Institut d'Estudis Baleàrics. Tampoco fructificó la iniciativa.

Ahora puede ser diferente. Esta declaración tendría una gran importancia para Palma, sobre todo para su inigualable y único Casco Antiguo. Su potenciación a nivel internacional supondría el definitivo espaldarazo para la potenciación como destino turístico de la Palma cultural, cuya altísima categoría se eleva por encima de estacionalidades y de la oferta de sol y playa.

Isern compendia amor por la cultura y visión de potenciación económica para su ciudad mediante el incremento de su prestigio. Sus palabras de estadista integrador en el día de Sant Sebastià han de ser tenidas muy en cuenta, dentro y fuera del PP.
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